REDACCIÓN RÉCORD
Aunque la PGR reconoció que hubo una confusión con la detención de Félix Beltrán León, quien fue presentado por la Marina como el hijo de El Chapo Guzmán, éste quedó ayer bajo arraigo por 40 días, junto con su medio hermano Kevin Daniel Beltrán Ríos.
Ambos fueron detenidos en Zapopan, Jalisco, el jueves por elementos de la Marina Armada de México.
De acuerdo con la medida cautelar otorgada por un juez federal, estas personas son probables responsables de los delitos de delincuencia organizada, posesión de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, y operaciones con recursos de procedencia ilícita.
De acuerdo con averiguación, al momento de su captura se les aseguraron dos armas largas y dos cortas, cuatro granadas, 135 mil dólares, 295 mil pesos, identificaciones con distintos nombres y dos vehículos.
Sin embargo, Karla Pacheco, la esposa de Beltrán León, relató a la agencia AP que en su casa no había armas y que sólo tenían en su poder 170 mil dólares, dinero que la suegra del acusado había obtenido por un pago de una casa que había vendido.
Para Mario Patrón, integrante de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), el caso es un ejemplo del peligro de exhibir a los detenidos sin haber sido juzgados.
Señaló para la agencia EFE que al exhibirse a probables responsables se vulnera la presunción de inocencia y genera condiciones para que hay a juicios paralelos de orden mediático.
Esto quiere decir que al ser mostrados ante los medios de comunicación ya son sometidos a una condena social y las consecuencias son traumáticas: no pueden conseguir empleo, sus hijos son expulsados de las escuelas, sus negocios se van a pique, expuso.
En opinión del organismo, aunque la sociedad tiene derecho a estar informada, la política de información no puede pasar por alto los derechos de las personas.