REDACCIÓN RÉCORD

A pocos minutos de que se diputara la Semifinal de Vuelta del Torneo Clausura 2013, Monterrey estuvo a punto de no llegar al Estadio Azteca debido al tráfico que había en el Distrito Federal rumbo al inmueble.

El partido estaba pactado a celebrarse a las 17:00 horas del Centro del país; sin embargo, los Rayados salieron tarde de su hotel de concentración, ubicado en Polanco, y casi no arribaron a tiempo.

Apenas a las 16:38, el autobús de La Pandilla ingresó por la Puerta 1 del Coloso de Santa Úrsula, mientras que el de las Águilas ya se encontraba estacionado con antelación. Así pues, el segundo capítulo de esta ';Semi'; arrancó a las 17:13.

De acuerdo con el artículo 53 del Reglamento de Competencia de la Liga MX, a los norteños se les hubiese tolerado una demora de 15 minutos. Si después de las 17:15 no aparecían en el campo, entonces el árbitro pitaba, suspendía el encuentro y mandaba el informe a la presidencia de la Liga.

Según el inciso B de dicho artículo, el de la Incomparecencia de un Club, se efectuaría "una investigación para verificar las causas del retardo y emitirá su recomendación a la Comisión Disciplinaria", la cual tendría la palabra final.

Si se justifica la dilación, entonces el compromiso se reagenda con la anuencia de ambos elencos involucrados. De lo contrario, el culpable perdería por 3-0. Inclusive, al tratarse de uno oficial de la Fase de Clasificación o Final, descendería al Ascenso MX "en la siguiente Temporada" a manera de penalización.

Dadas las críticas hacia el Monterrey, la Federación Mexicana recordó vía un comunicado que cada escuadra goza del derecho de elegir con libertad su sede de concentración.

Una posible festejo por la clasificación a la Final del certamen pudo culminar en una desgracia para los dirigidos por Víctor Manuel Vucetich. Afortunadamente para ellos sólo quedó en un susto, un "hubiera".