LUIS SALAZAR
La visita de Ronaldinho a Tijuana para jugar con el Atlético Mineiro ante los Xolos ha conmocionado la ciudad: a cientos de aficionados no les ha importado que el brasileño esté en el equipo rival, todos aceptan que lo admiran.
Estos fanáticos han hecho todo lo posible por conocerlo en persona, tomarse una foto con él o por lo menos tomarle una foto de lejos, y por supuesto, conseguir su autógrafo. Algunos han hecho guardia en el hotel donde se hospeda el equipo brasileño, otros han logrado colarse a las prácticas del club.
El partido, por ser unos cuartos de final de la Libertadores, ha levantado expectativas en Tijuana y en San Diego, pero la visita de Ronaldinho las ha incrementado aún más.
Afueras del estadio, en la calle, el taxista, los vendedores de tienda, hablan del juego entre Xolos y Mineiro. Cada entrada para el partido es muy cotizada. Los boletos se agotaron porque la mayoría fueron adquiridos por las personas que poseen Xolopass. Las entradas que se vendieron al público en general duraron pocas horas en taquilla.
En Tijuana se vive la ';ronaldinhomania';; es un atractivo extra para un juego de por sí atractivo. Las avenidas que están alrededor del Estadio estuvieron colapsadas desde tres horas antes.
Filas de automóviles con fanáticos deseosos de ver magia que hace el brasileño con un balón de futbol.
