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Brasil buscará reconciliarse con su afición ante China

Los anfitriones del próximo mundial de futbol jugarán contra los asiáticos un cotejo amistoso en la ciudad de Recife a tres días de haber sido abucheados en Sao Paulo

09 de septiembre de 2012 - 16:18

EFE | RÍO DE JANEIRO

La selección brasileña intentará rehabilitarse con su afición en un amistoso ante una China que llegó al país totalmente diezmada y con la ventaja de jugar en Recife, una ciudad en el nordeste de Brasil donde cuenta con el apoyo incondicional de los hinchas, aunque no exhiba su mejor fútbol.

Tres días después de haber salido abucheada del estadio Morumbí de Sao Paulo por una afición que no le perdonó su fútbol sin brillo y una victoria por un pobre 1-0 sobre una Suráfrica que no mostró nada en la cancha, Brasil se medirá en mejores condiciones a una selección China que, dirigida por el español José Antonio Camacho ocupa el lugar 78, casi igual de relegada que la surafricana (74) en la clasificación mundial de la FIFA.

El equipo comandado por el seleccionador Mano Menezes, además, podrá medirse a un visitante diezmado y sin piezas de reposición debido a que Camacho tan sólo consiguió llegar a Recife (nordeste de Brasil) con 17 jugadores, incluidos tres porteros.

Un rival perfecto para un partido que será disputado en una ciudad en que los hinchas siempre han mostrado apoyo a su selección, en las buenas y en las malas, y que, con una recepción calurosa en el aeropuerto y en el hotel, ya demostraron su intención de no repetir lo hecho por los paulistas el pasado viernes.

En el Morumbí, al que acudieron 51.000 aficionados, los hinchas abuchearon la selección desde el comienzo del partido; se ensañaron con el astro Neymar por sus múltiples caídas y pidieron a gritos la renuncia de Menezes y la convocatoria de otros jugadores.

Los hinchas brasileños esperaban una exhibición de gala ante la frágil Sudáfrica y tras la frustración con el equipo luego de que dejara escapar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres, al caer en la final ante México.

La ira aumentó ante la insistencia de Menezes de que los jugadores convocados para los Olímpicos y para los últimos amistosos forman la base del equipo con que Brasil disputará en casa tanto la Copa de las Confederaciones de 2013 como el Mundial de 2014.

El seleccionador insistirá en esa formación ante China y ya dejó claro que la alineación de mañana será la misma que venció a Sudáfrica con dificultades.

Brasil, por lo mismo, volverá a tener un equipo teóricamente ofensivo con dos delanteros como Neymar y Leandro Damiao y dos jóvenes creativos como Lucas y Oscar.

Se trata de una novedad para Menezes, que en Londres prefirió jugar con equipos plagados de volantes en el centro de la cancha.

Pese a las bajas chinas, el seleccionador brasileño espera encontrar más dificultades ante China que ante Sudáfrica.

Según Menezes, hasta la propia España, actual campeón mundial y europeo, tuvo dificultades para imponerse a China en un amistoso disputado hace tres meses y tan sólo consiguió imponerse 1-0 con un gol anotado a ocho minutos para el final del partido.

"Si también demoramos en abrir el marcador, vamos a tener dificultades", admitió.

Camacho, por su parte, tiene difícil hasta formar una alineación debido a que, tras haber convocado a 24 jugadores para los amistosos con Suecia y Brasil, cinco se lesionaron antes del embarque, entre los cuales Feng Xiaoting, Zhang Linpeng y Qin Sheng, y no tuvo tiempo de sustituirlos por problemas de visado.

Además, como llamó a siete jugadores del club Guangzhou Evergrande para tener una base ya consolidada, se comprometió a permitir el regreso de dos tras el primer partido. Por esa razón Sun Xiang y Zheng Zhi volvieron a China tras la derrota ante Suecia.

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