Ayer se desató en redes sociales un interesante agarrón entre internautas y el dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas, quienvía Twitter manifestó su apoyo a la decisión del Morelia que, brincándose la recomendación del IFE, programó su partido de Liguilla (ante Tigres) a la misma hora que el debate entre los candidatos a la presidencia de la República Mexicana.
Más allá del clásico “se los dije” que todos podemos lanzar al aire este lunes para recordar que el descenso de los Estudiantes Tecos era tan cantado como la eliminación de las Chivas, vale la pena recordar lo que cuesta en México perder la categoría.
Las indirectas ya no vienen al caso, si no respetan y valoran tu trabajo, lo correcto es buscar a quien te contrató, ofrecerle tu mano y llegar a un arreglo que les permita a ambas partes continuar con su camino en los mejores términos.
Las Chivas sabían que no sería sencillo sumar ocho juegos al hilo sin ganar, y luego meterse a la Liguilla. Sí, se trata de la Liga Mexicana, hecha para los que arrancan lento, pero me parece que el Rebaño exageró. Lo más complicado para pelear por un ‘milagro’, término que utilizó Nacho Ambriz para resumir sus posibilidades de clasificar a la ‘Fiesta Grande’, es tener que enfrentarlo después de haber perdido el Clásico en tu casa, con equipo completo (Hugo Hernández no fue factor) y ante un rival que tampoco mostró tanto nivel como para pasarte por arriba. Incluso, hay quienes siguen peleando por el gol que erróneamente les anuló Chiquimarco, en lugar de darse cuenta de que con el plantel que tienen (nuestro argumento desde antes de arrancar el torneo), a poco se puede aspirar.
Aunque los ratings televisivos confirman que el Preolímpico no acabó de llamar la atención de los mexicanos, creo que a muchos les pasó como a mí. Comencé a verlo por obligación y terminé disfrutando el carácter y la voluntad de SER y CRECER que han mostrado estos chamacos, partido a partido.