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  • Cada que se ‘viste de corto’ y entra a la cancha emprende una batalla en busca de goles y credibilidad.

  • Es el menos afinado de la sinfónica, pero sus pulmones le dan vida a cada nota. Tiene pinta de Espartaco y cada partido lo convierte en una ‘rebelión’ en la que la libertad es la premisa.

  • El adiós es más triste que una derrota porque no tiene revancha y sí nostalgia. Tu partida es tan inexplicable como congruente; sencilla y grácil como el futbol que predica ‘tu Barça’.

  • Todo comenzó con una mentira. Tenía 10 años, y para ser admitido en el San Cristóbal de los Ángeles, equipo infantil del sur de Madrid, se aumentó la edad.
    “Mi primer nombre futbolístico fue Dani. En mi ficha oficial salía con gafas en la foto, no me cabía otro remedio que falsificar mi edad para poder jugar”, confesó décadas después.

  • Es el menos italiano de los delanteros que juegan en el Calcio. Apenas supera el 1.70 de estatura y no pondera el músculo como estandarte, en un futbol que si algo impone, es la fortaleza. En sus primeros pasos dentro del balompié quiso ser portero por consejo de su madre, pues ésta creía que bajo los tres postes corría poco riesgo de lastimarse. El ‘ragazzo’ tímido y retraído de un pueblo de 10 mil habitantes llamado El Veneto, en Treviso, Italia, nunca fue capaz de externar con palabras su ilusión por el juego; sólo lo hacía en cada contacto con un balón.

  • Cuenta el ex futbolista argentino Martín Posse, que cuando militaba en el Vélez Sarsfield y era dirigido por Marcelo Bielsa, el día de su boda habían jugado horas antes frente al Boca Juniors, y cuando el técnico hizo su arribo a la ceremonia, llevaba bajo el brazo el video del partido.

  • “Está lindo convertir cinco goles”, dijo con el desenfado del crack de barrio que está habituado a la proeza.
     

  • Su imagen en cuclillas anotando cada detalle de un partido que dirige es parte de su sello como técnico. Una pequeña libreta lo acompaña 90 minutos, y en ella deposita los secretos de la cancha.

  • Crecí con la crítica ácida y frontal de José Ramón Fernández. De niño, tenía el sueño de ser futbolista –como millones– y para nada me rondaba la idea de abrazar el periodismo

  • Necesito una discusión en la mañana provocada por mi eterna pereza para abandonar la cama…

 


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