1. Regente
Por encima de la salvación o el desbarranco de tu equipo, el Querétaro, me quedo con tu excelsa demostración de lo que es un salubre líder. Sin importarte las caóticas condiciones que existían a tu arribo, te sentaste al frente del barco con prestancia, nunca recurriste a burdos pretextos, aceptaste los yerros del entorno, entendiendo que son parte inherente al juego, y conviviste con tus aciertos y errores sin hacerles demasiado caso a ninguno de los dos. Insisto, el desenlace no tiene importancia; sé que descender una franquicia significa una pérdida monetaria y de estatus brutal, pero tú has manifestado, con mucho, tu valía como entrenador, y mucho más, como ser humano.
Después de un viaje relámpago a San Francisco, en donde penosamente no pudimos pasear como nos gusta y solemos hacer, máxime en una pletórica ciudad, la cual es de las más pintorescas y vanguardistas de Estados Unidos, plasmaré mis conclusiones del experimento ante Perú
1. Vigoroso
Desde el partido ante Pachuca vienen exhibiendo una sonora mejora en su salud. Han volteado al pasado y se han vuelto a abrazar a añejas costumbres en las que ha descansado durante años la filosofía universitaria.
Mi querido Ñoño, penosamente te fuiste, pero por más obvias tristezas que tu partida esté generando, no puedo más que recordar con bien a ese hombre bonachón, de risa fácil, de sencillo trato, de lerdo pero práctico andar que permanentemente buscó hacernos sentir bien. A los que no éramos de tu familia ni de tu clan siempre nos hiciste sentir como tal. Tus ancestros costeños impregnaron en ti una afable forma de ser, tus constantes bromas lograban relajar los ambientes por más extraños y tensos que éstos fueran, nunca necesitaste esforzarte por pertenecer, eso te salía de manera natural, eras encantador, tu bondad contagiaba, sin pretenderlo eras un hombre empático.
El día de ayer, el Santiago Bernabéu se engalanó para presenciar un festín local. Pues bien, al final del día así fue, pero sería terrible no reconocer en los gallardos turcos a una entidad con una indomable genética capaz de poner a parir al más grande. La propuesta otomana en el primer tiempo de matar o morir no permitió respiro alguno, decidieron detonar el duelo desde su inicio y lo lograron, sacudieron sin clemencia las emociones de propios y extraños
BRAVO
Por mucho fuiste el héroe del fin de semana. En un turbio duelo en donde penosamente el árbitro Alfredo Peñaloza mostró sus miserias, tú y los tuyos, quienes son los menos culpables de los yerros arbitrales, mostraron inteligencia y puntería para aprovechar las circunstancias que rodaron en su favor.
La pelota es caprichosa y de pronto nos conduce por pegajosos recovecos que nos hacen cuestionar situaciones y circunstancias sin mucho sustento. El máximo ejemplo de lo anterior se dio hace unos días cuando España iba a enfrentar a Francia condicionado y con el riesgo de quedar en segunda posición y tener que buscar su pase al Mundial y defender su título mediante el repechaje.