El poder de la gente

Mar, 2012-02-07 11:38

Una de tantas frases trilladas que usan los entrenadores (y algunos viejos comentaristas) es esa de “en la cancha son 11 contra 11, los aficionados no juegan”.

No quiero asegurar que los equipos con pocos afi cionados o con aficionados apáticos no puedan aspirar a ganar nada; pero tampoco creo equivocarme al reconocer que los seguidores de Tigres, Rayados y Santos son, en gran parte,responsables del crecimiento deportivo de sus equipos.

Según diferentes autores en psicología deportiva, existen cuatro causas principales para explicar un resultado, bueno o malo: la habilidad, la suerte (o casualidad), el grado de difi cultad de la tarea o disciplina y el esfuerzo.

Pero resulta que estas cuatro causas reaccionan en diferentes niveles, dependiendo de ‘motivadores externos’. Es decir, para muchos expertos en la materia, resulta más que evidente la enorme relación que hay entre la ‘motivación’ y el ‘rendimiento’.

Y aunque los factores motivacionales pueden ir desde la simpleza de defi nir un claro y alcanzable objetivo (que en el deporte mexicano es poco común), hasta el clásico “¿cuánto me vas a pagar por ganar?”; hay uno externo y tan importante para los clubes, que es la base de sus finanzas: el apoyo de sus aficionados.

En el mundo del deporte profesional, los directivos recurren a cualquier cantidad de motivadores; los tangibles (dinero, trofeos, diplomas, etcétera) o los intangibles (prestigio social, portadas en RÉCORD o el importantísimo reconocimiento público). Les puedo asegurar, porque lo sé, que para muchos futbolistas es igual de importante su ingreso mensual que los aplausos en el estadio, las portadas que se ganen y los autógrafos que
les pidan.

Los casos recientes

Luego entonces, respuestas como la de ayer en el Tec de Monterrey, donde se presentaron cerca de 12 mil espectadores para ver un entrenamiento público; o la del domingo en el Azteca, al que acudieron más de 10 mil seguidores de los Tigres, después de muchas horas de carretera, son oro molido para los futbolistas en su camino al éxito.

Agrego también las buenas entradas en el Territorio Santos Modelo o en Ciudad Universitaria, donde los aficionados de ambos equipos siempre suelen retratarse en la taquilla y alentar fi elmente a sus escuadras, pese a que en el primer caso puede estar en riesgo su seguridad y, en el segundo, la plantilla es limitada y sin refuerzos de cara a otra temporada con pocas aspiraciones deportivas. Ellos están ahí, apoyan, creen en su equipo o, como se acostumbra decir en el futbol, en sus colores.

Los cambios físicos y mentales

Me encontré un largo estudio que habla, en parte, de lo que el apoyo de la tribuna puede provocar en los deportistas de alto rendimiento, y se pueden encontrar reacciones positivas como aumento de la concentración, agudización de las percepciones (de mucha ayuda para el entrenador), aceleración de la frecuencia cardiaca, mejora en las conductas y relaciones personales entre compañeros, aumento en la seguridad de sus fortalezas y el interés por competir; incluso, el rostro transmite toda esa tranquilidad y seguridad comentadas. Mientras que la falta de motivación incrementa la inseguridad, el miedo al fracaso, eldesgano ante la competencia, disminuye la concentración, aleja la sonrisa de los rostros, genera pasividad y lentitud en los movimientos, además de poca iniciativa y rechazo a los contactos y comunicación con los propios compañeros.

De salida

Lo único que cabe agregar es que no se vale que las directivas le dejen todo ese trabajo a los aficionados y todavía les cobren. Habría que motivarlos más para que acudan a los estadios y tengan una postura más intensa, participativa y motivadora durante sus partidos. Pongan más de su parte, señores.

 

 

 


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