El papelón ante el América profundizó la crisis del Cruz Azul. El equipo cementero, que pudo haber sido goleado por el Pachuca, fue en efecto goleado por un América que despedazó al decepcionante equipo de Guillermo Vázquez.
Para colmo de males, no podrá contar en un buen rato con lo servicios de Chaco Giménez, el alma del equipo, su emblema y mejor jugador. Contra Jaguares tampoco contará con Israel Castro, quien perdió la cabeza ante los emplumados y lanzó una plancha grosera. La salida de Javier Aquino al Villarreal también perjudica, pues el volante oaxaqueño aportaba la frescura y la picardía en el mar azul de la pasividad.
La Máquina lleva 15 años sin ganar un título, desde aquella heroica tarde de 1997, donde Carlos Hermosillo, con la camiseta tinta en sangre tras haber sido agredido por Ángel David Comizzo (quien incomprensiblemente tiró por la borda el esfuerzo de sus compañeros a lo largo de todo un torneo), cobró de modo magistral el penalti del campeonato. En estos tres lustros, los aficionados celestes han pasado por los más variados estados de ánimo: rabia, impotencia, decepción. Ante tanto descalabro, algunos ya hasta niegan la cruz (azul) de su parroquia. Y no es para menos. El equipo transita en un mediocre término medio donde la máxima aspiración parece ser calificar la Liguilla.
La directiva sujeta las amarras, se engatilla desde la elección del técnico, cuyo perfil está definido: debe ser capaz, a la vez que algo frío, táctico y controlado, imperturbable y mesurado. Temperamentales y gritones, descartados. ¿No estaba “dibujada” la llegada de un técnico como Tomás Boy? Su manifiesta pasión, su talante polémico, quizá no encajarían en el frío cemento. Guillermo Vázquez es un buen entrenador, ni duda cabe, y está ante el gran reto de manejar a un equipo grande en crisis con figuras, algunas de ellas indisciplinadas, como Teófilo Gutiérrez.
Cruz Azul sólo ha ganado dos partidos en todo el torneo -ambos en casa-, e increíblemente está sólo un punto abajo del Querétaro, metido en la lucha por no caer a la Segunda División. El equipo capitalino arrastra la cobija, pero como bien apunta Ciro Procuna, las bondades del sistema todavía le pueden permitir calificar y, ¿por qué no?, hasta campeonar.
EL PERSONAJE DE LA SEMANA
Mientras que Alex Ferguson prescindía incomprensiblemente de Wayne Rooney, Cristiano Ronaldo, su homólogo del Real Madrid, confirmaba su buen momento y el de la escuadra merengue en la victoria que significó la eliminación del Manchester United de la Champions en el llamado Teatro de los Sueños. Impecable su forma de cerrar al segundo palo para marcar el gol definitivo. Y luego fue discreto al festejar sin alharaca. Se encontraba en el campo de su antiguo club.