Futbol Nacional

Las arcaicas leyes permiten todo

Jue, 2013-03-07 10:41

El retirarle el apoyo a los grupos organizados de dizque animación es una medida plausible por parte de la directiva del Guadalajara. Jorge Vergara podrá saber poco de futbol, pero es un hombre con ideas que han revolucionado a un aburrido futbol que en los últimos meses ha sido presa de la violencia, dentro y fuera de los estadios.

No es solamente poner las butacas en la zona del estadio en donde se reúne la barra principal y donde extrañamente no existían, sino el retirarle el apoyo en el boletaje. El gran vicio donde se desprende uno de los muchos negocios que genera el liderazgo de un grupo de éstos. De acuerdo con lo dicho por el presidente rojiblanco, Denis Te Klose, la medida se empezará a aplicar desde el siguiente partido contra el Pachuca, en donde los barristas ya no recibirán boletaje subsidiado a 50 por ciento y ahora tendrán que pagar la totalidad de las entradas, lo que llevará a dos cosas: o ausentismo en la barra debido a las limitaciones económicas propias de los miembros, no de los líderes; o se hará un movimiento porril para exigir lo que según ellos es su derecho a recibir cortesías para cada partido como local.

Las reacciones iniciaron de inmediato y el grupo de La Irreverente publicó en Facebook un texto digno de analizarse. Con el viejo argumento que ser barrista no es sinónimo de violencia y que ellos son más importantes que los aficionados comunes y corrientes porque siempre están, en las buenas y en las malas, se juntarán con los demás líderes de las barras del Guadalajara y no permitirán que los traten como dicen textualmente, como basura.

Mientras los equipos no tomen decisiones como lo está haciendo Chivas, la violencia continuará. No porque no se haya dado en una jornada no quiere decir que no exista, y no porque no se hable de esto en muchos lugares tampoco quiere decir que no sea evidente. Es un tema serio y que se debe solucionar de inmediato.

Pero esto no es sólo trabajo de la Liga MX y de los equipos profesionales, las autoridades tienen mucho que ver y si no ven hacia adentro, si no existe autocrítica, entonces seguiremos viviendo en un mundo impune, donde el violento es premiado con seguir en las calles, donde los verdaderos castigos no existen.

A finales del año pasado, el diputado local del DF, Eduardo Santillán, inició su propuesta de Ley Antiviolencia en los estadios. No se ha publicado y nadie parece hacerle caso. Ahora, el presidente de la Comisión de Juventud y Deporte de la Cámara de Diputados, Felipe Muñoz Kapamas, junto con el secretario de dicha comisión, el ex comentarista Gerardo Liceaga, organizan para el próximo lunes una reunión llamada “Violencia en Eventos Deportivos” que tiene como objetivo adquirir entre los involucrados en el tema, las experiencias suficientes para regresar la tranquilidad ante los verdaderos aficionados al futbol.

Son ellos, las autoridades, quienes tienen la oportunidad histórica de legislar para encontrar castigos reales y suficientes para los rijosos, aquellos hombres que con la impunidad como bandera se atreven a patear a personas inmisericordemente sin castigo alguno; aquellos que con la ley bajo el brazo pueden aventar piedras a inocentes que solamente cometieron el “pecado” de vestir con la camiseta del equipo contrario; aquellos que pueden tomar camiones, subir a sus agremiados y consumir bebidas alcohólicas y drogas en la vía pública; aquellos que materialmente tienen secuestradas a sus directivas y que por miedo no disuelven a esos grupos bandoleros; aquellos que saben que nuestras leyes no castigan como se debe porque están escudados en que el delito fue en un espectáculo y, por ende, se convierte en una falta administrativa; aquellos que son el verdadero cáncer de la violencia y que leyes arcaicas les siguen premiando, nunca castigando.

Tres partes deben poner solución a esto; directivas de los equipos, funcionarios de la Liga y Ascenso MX y, por supuesto, las autoridades federales, estatales y locales. Mientras a una pieza de éstas no le interese, lo minimice o lo oculte, simplemente es un cómplice de la violencia.

Guadalajara ya se atrevió; América, tímidamente, pero también respondió la semana pasada. ¿Quién será el siguiente?