Tercer día de viaje que se sienten como veinte por lo movido que ha resultado. Las sensaciones vertidas en el duelo del Manchester United ante el Real Madrid siguen sacudiendo mis entrañas. Fue un eterno día lleno de emociones sin control, tanto que llegando a la cama con mi Roska Pérez no pude conciliar el sueño, mis pulsaciones seguían elevadas sin importar el cansancio. Viví desde la perfección en cuanto al tema organización que obliga la Champions League reforzada por una nación excelsa en relación con el orden hasta la incómoda suplencia que en la actualidad vive Javier Hernández, pasando por el nada agradable exabrupto de una tercia de aficionados ingleses en contra de un par de periodistas españoles que festejaron en exceso los goles del Madrid. Disfruté el furibundo entorno que me resultó soberbio, máxime cuando el estadio entero te ovacionó, Cristiano Ronaldo, justo antes de empezar el juego, una tribuna agradecida brindando pleitesía a uno de sus otrora ídolos que añora con fervor. Si bien es cierto que esta pequeña gira que emprendí es por trabajo, durante noventa minutos y un poco más, me liberé, gocé como un simple aficionado viendo a dos majestuosas entidades que privilegian la técnica individual y el respeto por el balón como pocos en el orbe. Me inconformé y rebelé ante a mi entender una injusta suplencia del único mexicano que concurre en el United, fui solidario con el sentimiento de frustración de miles de aficionados ingleses que alegaban sin reparo un supuesto robo por parte de las autoridades arbitrales, vibré con cada pase bien ejecutado y con cada aventura que los audaces jugadores de ambos bandos decidieron intentar. El frío, que era bravo, no nos intimidó en lo absoluto a todos los que estábamos en el fantástico inmueble de Old Trafford, el cual posee épicos e históricos fantasmas que se alimentan de historias como las vividas el martes en la cancha.
Al instante que me senté en la butaca asignada para observar el digno cruce, me reconocí agradecido de la oportunidad de estar ahí sintiendo las altas y bajas que una pelota es capaz de generar. Contraste vivido con la serenidad con la que Manchester despertó, si bien los periódicos, programas de radio y televisión seguían condenando tu expulsión, Nani, la ciudad retomó su andar normal, como si la guerra deportiva del martes no hubiese existido. En esta peculiar gira, que dados los integrantes de la misma hemos definido como ‘GiraCaskarita’, ayer tuvimos una peculiar cena en la que debimos decidir sobre qué personaje entrevistar el viernes, teníamos dos poderosas opciones que penosamente se empalmaban, así que cada uno de los cuatro integrantes de nuestra pintoresca delegación expusimos los argumentos que consideramos adecuados para inclinar la decisión. Al final del día fue Johan Cruyff el elegido, pero por encima del ente seleccionado, lo valioso fue el suculento ejercicio que realizamos en donde cada quien expuso su sentir y pensar sin agraviar la opinión del otro, y todo emanado desde una limpia y sana voluntad. En el transcurso del día estuvimos en Carrington, en donde están las instalaciones del Manchester United, un sitio que podría pertenecer a la NASA, por lo exquisitas y vanguardistas, ahí pudimos entrevistar a Quinton Fortune, ex jugador sudafricano que estuvo en el Mallorca, Atlético de Madrid y Manchester United, entre sus clubes más destacados, participó en un par de Copas del Mundo en 1998 y 2002 metiendo un penalti ante Paraguay en el último Mundial que jugó. Ahora, es parte del cuerpo de entrenadores y scouts con los que cuenta Sir Alex Ferguson, platicamos de la formación y ascenso de los actuales jóvenes del United, así como del futbol en su patria y cómo a sus compatriotas les cuesta salir de sus fronteras porque están cómodos, fue una agradable y relajada tertulia. Mañana regresaremos al mismo sitio, ya que tenemos cita con Javier Hernández y David De Gea, y el viernes estaremos sentados con Johan Cruyff. Se vienen días movidos, pero cada uno resulta mejor que el anterior, insisto, con lo afortunado que soy en el tema laboral, el cual agradezco y soy consciente de ello todos los días. Acá por Europa seguiremos más de una semana disfrutando de lo bendita y bondadosa que es la pelota de futbol.