En ninguna Liga del mundo, los delanteros mexicanos comandan las honorables listas de goleo; ni en México, en donde los extranjeros reinan y lo vienen haciendo desde hace tiempo atrás. El nacional más cercano a la punta de goleadores en nuestra nación eres tú, Marco Bueno, imberbe chamaco de apenas 17 años.
A pesar de lo anterior, existe un clan de ofensores mexicanos, tanto aquí en el terruño, como apostados en Europa, que piden pista de forma sólida con miras a la convocatoria a la Selección, a finales de febrero, para el partido ante Colombia que se celebrará en Miami, siendo Fecha FIFA.
Javier Hernández, empiezas a recuperar tus maneras de antaño; has perdido la titularidad en el United, pero te estás rebelando para conseguirla de vuelta; tu mayor baza en el Manchester se llama Wayne Rooney; sin el inglés navegas en aguas pantanosas, con él a tu lado se te aclara la visibilidad. Nery Castillo, tu excelso momento de forma ya no es casualidad, tiene sustento y constancia, eres el que más goles mete en Europa en estos instantes, y si han existido perdones para varios de esta Selección, por qué no habrías tú de ser absuelto por tus anteriores pecados y reinstalado en el representativo mayor. Carlos Vela, eres otro de los personajes que el exilio te ha hecho madurar; juegas con asiduidad y lo haces en posiciones del campo que no son tu fuerte; liberaste tu mente de telarañas y te has dedicado a reorientar tu carrera.
Oribe Peralta, si bien sólo llevas un pirulo en el torneo local, te has ganado un sitio para sentarte a la mesa con los nobles; comienzas a igualar tu salubre productividad en Santos con la de la Selección azteca.
Miguel Sabah, se podría pensar que el tren para asistir a una Copa del Mundo partió sin tu inclusión, pero en el trayecto rumbo a Brasil puedes ser de gran utilidad; cada vez que juegas nos exhibes con perfección cómo se debe mover y cómo debe definir un centro delantero.
Aldo de Nigris, hace algunos meses eras el suplente y hasta la sombra de Javier Hernández, no existía otro hombre más que tú como recambio; tus lesiones condicionaron tu inercia ascendente, pero tu gol ante San Luis debe funcionar como un parteaguas en búsqueda de recuperar lo perdido.
La gran problemática que enfrentan todos estos válidos delanteros mexicanos es la rigidez de tu sistema táctico y estratégico, José Manuel de la Torre. La distribución de tus ofensores consiste en un extremo medio por izquierda, parcela de la que tú eres dueño absoluto, Andrés Guardado; un extremo medio por derecha, lugar que tenías apartado tú, Pablo Barrera, que si bien cada vez que te enfundas la playera nacional brillas, hace varios ayeres no juegas ni a las canicas, por lo que aquí se podría abrir un hueco para uno de los que viene levantando la mano; un media punta por detrás del centro delantero, trono que normalmente ocupas tú, Giovani dos Santos, pero al igual que Barrera, tus minutos en los últimos meses en Europa son casi nulos; y por último el nueve, lugar que si no pasa nada fuera de lo extraordinario es y será tuyo por un largo tiempo, Javier Hernández.
Cuando de pronto existen varios futbolistas en similares demarcaciones que vienen rodando bien, caemos en el añejo debate sobre si el sistema debe adaptarse a los futbolistas o al revés. En tu era, José Manuel de la Torre, está muy claro que tú te decantas por la segunda opción; tu distribución dentro del campo la tienes bien definida y son los jugadores quienes deben caber en ella y cumplir; y hasta el momento los resultados te avalan. Yo soy de los creyentes que si bien intentar meter con calzador a todos los futbolistas que andan bien en el once inicial es un craso yerro; también el no ser flexible e introducir variantes, máxime cuando varios jugadores a la vez rozan momentos sublimes, es igual de equivocado. Más allá de ser un enigma y un galimatías para ti, José Manuel, la realidad es que broncas como decidir entre múltiples delanteros que están finos y poderosos no son comunes, por lo que deben ser bienvenidas.