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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

Calidad...

2018-07-10 | David Faitelson
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SAN PETERSBURGO, Rusia.- Algunos días más tarde, la pregunta sigue siendo la misma alrededor de la participación —no diremos fracaso, aunque para mí sería válido— de la Selección Mexicana en Rusia 2018: ¿Qué le faltó para aspirar a algo mejor? ¿Por qué no trascendió como se esperaba? La respuesta es más sencilla de lo que imaginamos.

Al final, se trata de 'calidad'. Quien la tiene y la demuestra, como ha ocurrido con Francia, Bélgica, Inglaterra y Croacia, puede aspirar a las Semifinales de un Mundial y a ser parte de un exclusivo círculo de equipos que son potencias en el deporte. La calidad no se compra en la tienda de la esquina.

La calidad se busca, se desarrolla y se potencia al máximo nivel posible de acuerdo a las características genéticas de tus futbolistas. En México, un enorme país lleno de mares, montañas, desiertos, bosques, megalópolis, seres humanos de diversos orígenes debe sobrar talento para encontrar futbolistas.

También, está el 'otro México', uno que por razones sociales está inmerso en la economía número uno del mundo —Estados Unidos—. Ese mexicano —nacido en el extranjero, pero mexicano por nacimiento bajo la ley— también puede ser parte de esa gran búsqueda del talento.

Estoy seguro que en alguna parte hay chicos con las mismas cualidades que Hugo Sánchez, Rafael Márquez, 'Chicharito' Hernández, Tomás Boy, Andrés Guardado, Zague, Campos o Cuauhtémoc Blanco. Hay que buscarlos, darles la oportunidad de crecer y llevarlos al límite de su capacidad deportiva.

Hace algunos días, sentí cierta conmoción en el medio futbolístico cuando conté, a través de redes sociales, la experiencia de un compañero de trabajo que había intentado ser futbolista profesional.

“Me dijeron que tenía buenas cualidades. En tres o cuatro clubes, me pidieron dinero por jugar y en otro me insinuaron que, si tenía relaciones sexuales con el entrenador, podía lograrlo”. El medio futbolístico reaccionó ofendido. ¿Cómo era posible que me atreviera a contar algo tan grave sin dar nombres y señales, pruebas? Otros me pidieron destacar lo “positivo”.

Nadie, excepto mi compañero en ESPN y exfutbolista Hérculez Gómez, pareció darse cuenta de lo más importante: había un ser humano de por medio que había sido lastimado psicológicamente. Lamento mucho la manera en la cual reaccionó Ricardo Peláez, el director deportivo de Cruz Azul, quien lamentaba que se ponderaran “cosas negativas” y puso como ejemplo su carrera para llegar a ser futbolista. Esperaba que Peláez reaccionara con asombro y pudor ante lo que le había pasado a un chico y lo que le pudo haber pasado a otros. También hubo una penosa manifestación de Oribe Peralta sobre el tema que ni siquiera vale la pena comentar.

Historias como esas sobran en el futbol mexicano, un futbol —como otros rubros en el país— que está lleno de corrupción y de podredumbre, factores que obstaculizan gravemente el desarrollo completo del futbolista y, por ende, del florecimiento del talento.

Durante la Copa del Mundo, escuché en una entrevista del programa de ESPN Radio Fórmula con Heriberto Murrieta y Ciro Procuna, cómo el padre de Hirving Lozano denunciaba que había sido parte de varios incidentes con formadores que no permitían el desarrollo de su hijo. A pesar de todo ello, Lozano terminó siendo el futbolista que es hoy y que promete ser mañana.

Si se trata de talento, estoy seguro de que en México hay de sobra, pero hay que revisar si las estructuras están funcionando de la forma correcta, si la corrupción no frena al talento y el mayor surgimiento de futbolistas.

Hay que encontrar métodos más funcionales y transparentes para que aquel joven que quiera ser futbolista y que tenga cualidades, pueda llegar a su máximo potencial.

Para mí, la respuesta es clara: México no trascendió en este Mundial debido a un tema de calidad. Podríamos conformarnos diciendo que éste es el sitio que nos corresponde y el único futbol que podríamos tener, pero esa sería una postura mediocre, poco ambiciosa y que no refleja el enorme y poderoso país que tenemos.