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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

Corrupción...

2018-08-07 | David Faitelson
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Diego Lainez, Ángel Zaldívar, Roberto Alvarado. El problema no es encontrar talento mexicano. El verdadero problema radica en darle la oportunidad al talento mexicano. Y el fondo del problema no es un asunto de 'talento' o de 'oportunidad'. Es —sigue siendo—, muchas veces, un tema de corrupción.

La Jornada 3 del futbol dejó en evidencia que el futbolista mexicano joven puede marcar diferencia en la cancha y puede ser factor para ganar partidos. La muestra ocurrió, además, desde 'el balcón' de los llamados 'grandes' del futbol mexicano: el América y su triunfo por goleada en Pachuca con una soberbia actuación de Lainez; Cruz Azul y su tercera victoria consecutiva en el inicio del torneo en un gol rubricado por el joven volante Alvarado, y Chivas, en su sufrido empate en La Bombonera, su primer punto del torneo, donde resaltó la figura de Zaldívar.

Los futbolistas mexicanos pueden. Necesitan de la oportunidad para mostrarse. Necesitan de confianza y necesitan que los clubes entiendan que, al final del día, pueden satisfacer aún más sus necesidades deportivas y económicas a través del futbolista joven mexicano. Necesitan, también, 'limpiarse' de un negocio corrompido que significa la venta y la compra de futbolistas extranjeros.

No son tiempos de temerle a nadie ni a nada. Por años, el futbol mexicano ha vivido en medio de la corrupción que toca y trastoca a dirigentes, entrenadores, promotores, futbolistas y hasta periodistas. Todo enmarcado y cubierto para sostener y proteger un gran negocio que significa la compra y venta de futbolistas.

Se generan operaciones, dineros, representaciones y, al mismo tiempo, ciertas 'obligaciones', de colocar un producto en la cancha —que generalmente procede de Sudamérica— para después revenderlo en el mercado.

Cuesta más dinero y seguramente más esfuerzo esperar a que el jugador procedente de las fuerzas básicas termine de desarrollarse por completo y adquiera —poco a poco— la experiencia necesaria para jugar y marcar diferencia en la cancha.

El negocio de la compra y venta de los futbolistas extranjeros existe y existirá siempre. Es necesario en una industria de consumo como la del futbol mexicano, siempre y cuando se realice con la transparencia necesaria y sin transgredir las reglas de la Liga, pero cuando ese proceso se pervierte, se envicia o corrompe, el futbolista extranjero se transforma en un instrumento que frena el verdadero potencial del jugador local. Y entonces, al final, el perjudicado es el propio futbol mexicano.

¿Cuántos clubes no son parte activa de ese negocio? Desde los más poderosos y tradicionales y hasta aquellos que deambulan de media tabla hacia abajo. Vender jugadores en México es mucho más atractivo que en otros mercados del mundo, porque puedes vender al exterior —cuando ese futbolista tiene la calidad para jugar en otro nivel del juego— y puedes vender al interior, donde existe también una gran necesidad y mucho dinero para ese rubro.

Durante la semana, escuchaba un extracto de un programa argentino de TV donde Oscar Ruggeri, central internacional argentino que jugó y dirigió en México, hablaba de sus días al frente del América y de cómo un promotor le había ofrecido 50 por ciento del valor de la operación (algo así como 1.5 millones de dólares) si insistía en el futbolista que le ofrecían para colocarle y llevarle con él al América.

Yo no estoy tan seguro de que esa práctica siga siendo tan usual en México, pero tampoco que haya desaparecido por completo. Es una muestra inequívoca de que la corrupción alcanzó niveles dramáticos en el futbol mexicano.

Lainez es una 'bocanada de aire fresco' para el americanismo. Un futbolista muy completo: velocidad, inteligencia, atrevimiento, disparo. Quiero pensar que va a durar en Coapa y que pronto lloverán las ofertas para llevárselo a un futbol de mayores dimensiones.

La misma historia se perfila en Alvarado, el chico de 19 años, que ha sido una de las grades revelaciones del Cruz Azul en el inicio del campeonato. Un jugador de perfil zurdo, con cambios de velocidad, potencia, que suele llegar a línea de fondo y que además cuenta con capacidad de disparos y de gol.

Y el tema de Zaldívar pasa por la necesidad de Chivas de encontrar goles. Hasta ahora, Alan Pulido no ha sido el goleador que el Guadalajara tanto ha esperado. Zaldívar ha llegado para ayudarle y está claro que es un futbolista con futuro.

A los tres podríamos declararlos como 'milagros de la naturaleza' en un futbol donde el jugador extranjero se ha convertido en la pieza fundamental de la mayor parte de los clubes, por no decir de todos con excepción de Chivas.

Los futbolistas mexicanos deben aparecer con el protagonismo que lo hicieron el fin de semana, porque además de Lainez, de Zaldívar y de Alvarado, también figuraron otros jóvenes como Dieter Villalpando, Elías Hernández o veteranos como Oribe Peralta y Pablo Barrera.

En la medida en la que tengan más minutos para mostrarse, obviamente, crecerán más sus posibilidades de ser protagónicos. En la medida en que desaparezca por completo cualquier huella de malos manejos, de poca transparencia, de corrupción, para decirlo como debe ser, el proceso del desarrollo del futbolista mexicano será mejor