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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

Una 'bomba de relojería'

2018-06-12 | David Faitelson
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MOSCÚ, Rusia.– 'Tic, tac… Tic, tac…'. El tiempo para que México se asome en el Mundial se recorta de forma dramática, pero todavía no sabemos si se trata de una 'bomba de relojería' que hará 'explosión' en el momento menos indicado.

Hace frío, llueve y el sol no parece tener intenciones de asomarse. El panorama atmosférico en la capital rusa es muy similar al que podría persistir en la Selección Mexicana de futbol que este lunes (ayer) hizo su arribo a tierras mundialistas.

Futbolísticamente, tras el último ensayo en Copenhague, México sigue sin convencer a nadie. Y anímicamente, el equipo supone estar 'lastimado' tras el incidente ocurrido en la ya célebre 'fiesta de despedida' de la Ciudad de México. Todo ello, mientras en el horizonte inmediato se divisa una presentación mundialista ante una potencia histórica del juego llamada Alemania.

Javier 'Chicharito' Hernández, finalmente, adoptó el papel de líder que tanto se le reclamaba. Justo en medio de una 'tormenta' que no apaciguaba, el futbolista del West Ham apareció a través de Facebook para asegurar que la fiesta de la casona de las Lomas había sido una celebración de cumpleaños en su honor y que habían ido todos los futbolistas —con excepción del portero José de Jesús Corona—. Aseguró, además, que no había mujeres contratadas. En su mensaje, 'Chicharito' concluye aceptando que dada las consecuencias que arrojó el incidente, no lo volverían a repetir.

Me parece que el mensaje ha sido dirigido más al interior de la Selección que a lo que pudo o sigue generando en el entorno. Creo que es un 'grito desesperado' para tratar de llamar a la unidad íntima del grupo, lo mejor que parecía tener esta selección hasta antes de producirse las consecuencias de la fiesta.

“Somos como hermanos”, me dijo Javier Hernández hace un par de meses en Londres cuando le cuestioné sobre la fortaleza del grupo. “Hemos recuperado el gusto por venir a la selección”. Estaba claro que, aun sin un futbol vistoso o convincente, México presumía de algo fundamental en la necesidad de un equipo que intentaba encontrar una esencia competitiva: la unidad. ¿Lo sigue teniendo? ¿Lo tendrá el domingo cuando juegue ante Alemania? ¿Estará descompuesta la armonía?

En la cancha del Brondby, México mostró la misma escena de toda la era Juan Carlos Osorio. Un equipo con esbozos de juego por las bandas —donde se concentra mayormente su riqueza futbolística, principalmente con 'Tecatito', Lozano y Vela— con un exagerado desorden en mediocampo —no hay un medio de contención nominal— y graves desatenciones defensivas.

Para muchos, la responsabilidad de este precario horizonte recae en la poca continuidad que el entrenador le ha dado a sus alineaciones. Para otros, se debe al pobre nivel que han mostrado los futbolistas. Sea como sea, no hay tiempo de nada. México duerme desde anoche en el complejo de entrenamiento del Dynamo de Moscú esperando que las circunstancias —por no llamarle un 'milagro' futbolístico— le favorezcan el domingo próximo, cuando se presente en el Mundial enfrentando a uno de los grandes favoritos.

Los 'milagros' en el campo de juego ocurren con poca frecuencia. Es verdad que Alemania no llega a Rusia con los mejores resultados, pero son partidos de preparación. Los alemanes saben cuando y dónde deben apretar. Empezar con un triunfo será trascendental para tomar confianza y pasar sin contratiempos la ronda inicial.

Al Tri parece quedarle la esperanza de una muy mala jornada alemana, combinada con algunos aciertos futbolísticos de su parte, una fórmula, por ahora, imposible o poco creíble.

Sin futbol y sin un espíritu de grupo, el panorama luce poco alentador, pero la historia nos ofrece repetidos cuentos donde de los problemas o escándalos más complejos, han salido, también, una mayor cohesión.

Esperemos que así sea. Por lo pronto, una Moscú melancólica ha recibido a una Selección Mexicana que hoy, sin duda, parece una 'bomba de relojería', lista para 'estallar' en cualquier momento.