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Opinión

Felipe Morales

Con un estilo fresco y una pluma original, Felipe Morales nos cuenta las mejores historias del futbol desde su perspectiva periodística.

CR7 fue un Mayweather en tiempos de Pacquiao

2018-07-10 | FELIPE MORALES
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En el Real Madrid y en el futbol, Cristiano Ronaldo logró esta supersónica transición: a las nuevas generaciones hay que explicarles que existe otro Ronaldo. 

Recurrimos a Youtube para honrar el legado del ‘Fenómeno’, enseñándole a los sobrinos que antes también existió un Ronaldo al que le decían el ‘Gordito’, mientras nos adentramos en el incómodo laberinto de las comparaciones  para hacerles ver que no todo es Ronaldo el del FIFA o el de las piernas de fisicoculturista…

Por eso lo respeto.

Por su obsesiva manera de entrometerse en el pasado del auténtico R9 y por su empeñada forma de interponerse en el presente de Messi.

La vanidad le alimentó el ego hasta catapultarlo a la conversación: “¿Será el mejor de la historia?, ¿Con este gol de chilena en Champions ya lo es?, ¿Con tres Orejonas consecutivas ya lo habrá logrado?, ¿Ganando la Eurocopa con Portugal, ya tiene un sitio en la primera fila de la historia?. Quitándose la playera y enseñándosela al Camp Nou, después que Messi lo hiciera en el Bernabéu, ¿ya es una copia legítima de lo que siempre ha querido ser?, ¿Alguna vez lo ha sido?, ¿Ya lo es?, ¿Lo será por siempre?”.

Siempre ha dado la sensación de ser un ídolo nacido con fórceps. Pareciera que sus horas de gimnasio son con la obsesión de quien se enfrasca semanas en la biblioteca devorándose los libros para aprender a escribirlos. No es que eso esté mal. Nadie reclama que los objetivos se consoliden con base en la disciplina. Aunque, CR7 sea más un trabajador de la pelota, la pelota ha trabajado para él…

Cristiano es un estupendo suplemento alimenticio que nutre igual, pero que no sabe igual que un buen guiso. Pero es artificialmente efectivo. Aunque tenga más cables que sistema nervioso y se parezca más a un maniquí robotizado y programado para la victoria, triunfa. Y eso es lo importante en estos días con climas mucho más cuantitativos que cualitativos, en los que se voltea a ver más hacia las vitrinas…

Pero hay que decir que, aunque cada vez lo haga menos, de vez en cuando nos regala un truco con la pelota. Porque a los 33 años ya nadie es lo que era, el velocista que desabrochaba agujetas es ahora un resolutivo asesino del área, que mata, se quita los guantes y escapa en motocicleta…

Un Cristiano cíclico, repetido en el tiempo del gol, se identificó como un delantero centro purasangre, que ahora juega de un toque a la red. Se convirtió en una póliza de garantía que sabe chutar. Y los equipos, cada vez más, exigen esas garantías, como si el futbol fuera una raíz cuadrada. Todavía no se va. Y España ya lo extraña.

No es que Cristiano deje de ser Cristiano.

Es que el Real Madrid ya no será lo mismo sin él. Que se lo avisen a través de un comunicado a Florentino Pérez, el amo de los tropiezos de papel...