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Opinión

Ignacio Suárez

El Fantasma ha recorrido el mundo del deporte a través de 6 Mundiales, 10 Copas América y 5 JO. Aportará a RÉCORD su conocimiento y exclusivas.

El día que le 'gané' a D10s (Primera parte)

2018-09-12 | IGNACIO SUÁREZ
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Culiacán y Dorados, para bien o para mal, ya están en la vitrina del mundo. La llegada de Maradona lo hizo posible. El golpe mediático estaba garantizado, el futbolístico sigue siendo toda una interrogante al que muy pocos le auguramos un final feliz, esperando que estemos equivocados y que el impacto publicitario vaya acompañado de lo futbolístico también.

Hoy voy relatar algunos pasajes que gracias a este maravilloso oficio de reportero que he tenido, me ha dado la enorme fortuna de vivir muy de cerca al lado del llamado 'D10s' argentino y su entorno.

La primera vez que me tocó entrevistar a Maradona fue en el Mundial Italia 90, al término del entrenamiento en las instalaciones de Fluvio Bernardini en Trigoria, muy cerca de Roma, donde Argentina se concentró. Eran los tiempos donde NO existían las mecanizadas conferencias de prensa, era una pasarela y tenías que perseguir las declaraciones.

Tuve la suerte de que a Maradona se le saliera un zapato camino a los vestidores, por lo que tuvo que hincarse para colocárselo justo frente a donde estaba yo con grabadora en mano.

Con la voz temblorosa seguramente, le pregunté: "no más de tres", a lo que Diego respondió de buena gana, antes de marcharse corriendo para huir de otros colegas, que venían tras él.

Era mi primer Mundial y fue de manera accidental una de mis primeras exclusivas a nivel mundial. Me sentía extasiado, eufórico cuando mande mi reporte y mi audio al diario El Financiero para el que yo trabajaba en aquel tiempo.

Cuatro años, más tarde, en el Mundial Estados Unidos1994, vino aquel coctel de efedrina o metanfetaminas que motivó la expulsión de Maradona del Mundial y la suspensión por 15 meses del futbol organizado.

Tres años antes, en un partido ante el Bari, en un examen antidoping dio positivo por consumo de cocaína, por el que fue suspendido solo tres meses. Evidentemente el cuesta abajo había iniciado.

Aprovechando esa suspensión, Alejandro Burillo Azcárraga le encomendó a Alejandro Bocardo, presidente de la Federación de Futbol Rápido, contactar a Maradona. ¿Por qué no organizar un mundialito de futbol rápido y que Diego juegue con Argentina y sus amigos? La presencia del 'D10s' argentino, de 34 años, sería una garantía de taquilla, pero mejor aún en difusión e impacto mediático. Sería brutal. Como sucedió antes, sucede ahora; eso NO ha cambiado.

Una vez hechos los arreglos y contratos, había dos plazas que se disputaban ese torneo: Monterrey y Pachuca. El lado regio se sentía confiado. ya que Burillo, Jorge Lankenau y Pedro Luis Durán eran los socios y dueños del legendario equipo La Raza, multicampeón de aquellos tiempos.

Un entusiasta regiomontano había hecho una presentación espectacular. Su nombre Miguel Ángel Garza, sí, el ahora 'jefe de jefes' de los Tigres, que en aquel tiempo era un audaz jovencito y presidente de la Asociación de futbol rápido del Estado de Nuevo León

Sin embargo, en Hidalgo tenían un as sobre la manga, el peso político de Pepe Murillo Karam, hermano de Jesús, entonces gobernador con apenas un año en funciones, que junto a Andrés Fassi movió cielo mar y tierra por llevar a Maradona a jugar el 'mundialito' en el poliforum. Necesitaban un gran patrocinio para recursos y apareció un empresario de los que hacen falta en nuestro balompié; su nombre: Marcos Achar, dueño de Comex, que resultó vital para la organización.

Llegó Maradona y todos nos peleábamos por entrevistarlo. Raúl Orvañanos era mi jefe de jefes en el programa En la Jugada y me encargó entrevistarlo sí o sí. Llegué con mi camarógrafo de cabecera, Jorge Rosas Omaña. Un kit de iluminación, una consola de audio, “que se vea que en Televisa no hay miserias. Hay que apantallar con tecnología a Diego”, pensé.

Todo mi optimismo se fue al caño al llegar a Pachuca y solicitarle una entrevista a uno de los asistentes de Guillermo Coppola, manager de Maradona: “Ya basta de Televisa, ni una más. Ayer, Jacobo Zabludovsky, le habló a Alejandro Bocardo para decirle que fuera a su noticiero y lo llevamos.

"Hoy, hace un rato, les dio otros 10 minutos en exclusiva. ¡No más!", me gritoneó aquel asistente.

-¿Quién de Televisa vino hoy, se supone que seríamos nosotros?

-Pónganse de acuerdo ustedes, fue una chica menudita. Si quieres otra entrevista, Televisa tendrá que pagar 5 mil dólares.

 

 

Gil Marines nos confirmó que había sido Mara Montero, enviada por Fernando Schwartz, quien nos había ganado 'la exclusiva'. “¡En la mad...! ¿y ahora, qué hago?", pensé.

Yo no estaba dispuesto a llegar con una 'batea de babas' con Raúl Orvañanos, para decirle que NO había podido entrevistar a Diego. “Mira ahí en el restaurante está Coppola, llégale por el lado revolucionario, dile que eres de una universidad o algo para que se compadezca y te consiga la entrevista, pero NO le digas que eres de Televisa porque te la niega o tendrás que pagar 5 mil dólares”, me aconsejaron.

Recordé que traía una botella de tequila y un sombrero de charro para regarle a Diego durante la entrevista. Fui por ellos al auto y me enfilé rumbo a donde Coppola apuraba un café cortado.

Le di a Coppola el tequila y el sombrero, le conté más mentiras que un político en campaña, le aseguré que eramos de una universidad pública, por ende una universidad pobre que no tenía dinero para pagar por una entrevista, que queríamos un mensaje para los jóvenes para evitar las adicciones y no se que más… me sentí Hurtado vendiendo refuerzos al Cruz Azul o Bragarnik a Xolos.

El regalo del sombrero de charro hizo efecto. Coppola me dijo: "voy a consultar a Diego y trataré de convencerlo. Espera aquí". No sé si fueron 10 ó 15 minutos, se me hizo eterno. Finalmente, el manager apareció en las puertas del elevador del hotel Excelencia Plaza, se acercó y me dijo; “me vas a deber otro sombrero. Prepara todo, Diego te recibirá 5 minutos en la suite presidencial, en 15 más”.

Casi salté de alegría, salí desbordado a buscar a mi camarógrafo, justo cuando lo vi afuera del hotel con el iluminador, fue justo cuando me di cuenta que tendía un problema mayúsculo. A Diego, le habían vendido que me diera la entrevista porque se trataba de una universidad pública pobre y para entrevistarlo tenía una cámara digital de última generación, lo mismo el kit de iluminación, la consola de audio, todo con logos de Televisa. Sin duda se daría cuenta del engaño y nos iba a sacar a patadas de la suite, pensé.

A unos metros del estacionamiento, escuchamos los acordes del vals del 'El Danubio Azul' de Strauss. En uno de los salones había una fiesta de XV años y en esas fiestas siempre hay fotógrafos y camarógrafos austeros pensé de inmediato. Subí corriendo las escaleras rumbo al salón.

Ahí al principio del salón identifiqué a 'mi salvador'. Un robusto hombre moreno, de grueso bigote y lentes con gran aumento, buscaba sacar las mejores tomas con una vieja y pequeña cámara Sony VHS. Sin más preámbulos, me le acerqué y le dije: ¿Me ayudas a grabar una entrevista con Maradona con tu cámara? Sorprendido e incrédulo me dijo que sí, pero cuando terminara la fiesta.

No había tiempo, era de inmediato. Había que pedirle permiso al papá de la quinceañera para secuestrar al camarógrafo unos minutos. Cuando me presenté con él, le dije que a cambio un camarógrafo profesional de Televisa se quedaría grabando la fiesta de su hija, no dudo en aceptar: “los XV años de Karlita los grabarán los de Televisa”, alcancé a escuchar cuando se lo dijo emocionado a su esposa.

La catafixia de camarógrafos no le agradó nada al buen Jorge Rosas Omaña, que tuvo que apechugar y grabar los XV años. Yo, con el nuevo camarógrafo, nos fuimos de inmediato al elevador. Sí, parecíamos de universidad pública, ni micrófono llevábamos, solo el de la pequeña cámara. Nos veiamos bastante jodidos...

 

No te pierdas mañana la segunda parte de la columna del Fantasma con la entrevista a Diego Maradona