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Opinión

Ignacio Suárez

El Fantasma ha recorrido el mundo del deporte a través de 6 Mundiales, 10 Copas América y 5 JO. Aportará a RÉCORD su conocimiento y exclusivas.

“Ley Guzmán” y/o “Salvando al Soldado Azteca”

2018-05-02 | Ignacio Suárez
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Para poder entender el presente de la autoría intelectual de la 'inteligente' decisión de una 'liga de ascenso sin ascenso', es necesario viajar al pasado. Y si la letra del tango dice que 20 años NO son nada, tampoco parece serlo en la historia de un singular personaje del futbol mexicano: Gustavo Guzmán Sepúlveda.

En 1997, el empresario Moisés Saba (QEPD), socio de Salinas Pliego en TV Azteca y el hombre que tenía el control del futbol de la empresa, dejó de serlo. Su lugar lo ocupó un ejecutivo regordete y bonachón que en sus inicios confesó saber poco de futbol pero sí mucho de negocios; ese era nada más y nada menos que Guzmán Sepulveda.

En los meses anteriores, para competir contra Televisa, que controlaba la mayoría de los derechos de equipos de futbol y del futbol, Moisés Saba había tomado la decisión de luchar desde las entrañas y por ello adquirió al Morelia en primera instancia y, posteriormente, al Veracruz.

"Para tomar decisiones en la Doña Fede, hay que tener lugar en una de esas sillas”, me dijo Saba un día. La idea, por supuesto, NO era mala. Eran los tiempos en que Doña Azteca y Doña Tele se odiaban de verdad; todavía no eran comadres, socias, uña y mugre, como sucede hoy en día.

El inicio de la era de Guzmán, en 1997, es casi idéntica 22 años después con los equipos de TV Azteca. En aquel torneo de 1997-98, Morelia estaba en la posición 15 y peleaba el descenso junto a Puebla, Celaya y su hermano menor, Veracruz, que en junio de ese año, a final del torneo, descendió.

Meses antes, el 28 de marzo de aquel 1998, el periodista Rafael Ocampo —de la revista Proceso— entrevistó a Gustavo Guzmán para que hiciera un análisis de sus primeros seis meses de gestión: “¿Sería un gran fracaso para TV Azteca si el Veracruz desciende?", cuestionó. "Sí es un gran fracaso o, mire, más bien sería una piedra en el camino. Indudablemente nuestro producto se devaluaría más de la mitad, pero no quiero pensar en esos terminos, quiero pensar que en los partidos que faltan nos podemos salvar. Ahora, si logramos salvarnos, vamos a tener mucho tiempo para armar un equipo poderoso; no nos va a pasar lo mismo, se lo aseguro”, respondió Guzmán en aquella ocasión. ¿Cuántas veces han escuchado esta misma cantaleta, de este mismo personaje, en los últimos 20 años, amigos del Morelia, Jaguares, Atlas, Puebla y anexas?

En esa misma entrevista, el directivo de TV Azteca confesó sobre la intención de poder comprar al Monterrey a Lankenau. ¿Qué hubiera pasado con este equipo en semejantes manos? ¡No quiero ni pensarlo!

En aquellos tiempos, se llegó a tener una lucha de fuerzas brutal. TV Azteca ofertó 43.5 millones de dólares por los derechos de la Selección, misma cantidad que ofreció Televisa. ¿Qué pasó? Doña Fede de aquellos tiempos argumentó que la oferta era a destiempo, que ya había renovación con Televisa; igual que sucedió con la oferta de Telemundo y Slim el año pasado. Fueron idénticos los argumentos y el desenlance, sólo hubo algunos personajes distintos. Leer este artículo provoca hoy hilaridad en el país donde no ha cambiado nada.

A partir de entonces, y con el fin de no encarecer el producto peleando y ofertando cual subasta, fue que Doña Tele y Doña Azteca decidieron hacerse comadres e implantaron desde 1999 el primer pacto de caballeros, repartiéndose los derechos de los equipos de futbol cual rebanadas de pastel.

¿Qué significaba? Pongamos un ejemplo para quedar claros: si Cruz Azul —al que transmitía Tv Azteca y por el cual recibía 100 pesos— se quedaba sin contrato, NO podía ser contratado por Televisa, y si éste se presentaba con aquél a negociar, le serían ofrecidos sólo 50 pesos por el contrato que ya le pagaba su 'rival', obligando así al equipo a regresar a la televisora original, aceptando renovar por el mismo precio, sin aumento y en ocasiones hasta con rebaja.

Así de leoninos eran aquellos tiempos. Lo mismo pasaría años después con los derechos de la Selección. ¿A quién jodían con esta decisión? A la economía de los equipos. Eran tiempos de un feudalismo futbolístico. Doña Tele transmitía ocho equipos y su comadre, Doña Azteca, los otros ocho... y todos tan contentos.

Sin embargo, pasó el tiempo, los años, y los equipos que dirigía Gustavo Guzmán, estaban de mal en peor. Un miserable titulo, el de Morelia en 1999, es lo único que puede presumir en su etapa por el futbol comprando diversos equipos: Veracruz, Chiapas (2010), Atlas (2013) y Puebla (2017), al que 'administra'; todos, involucrados recientemente en problemas del descenso.

De los ocho o nueve equipos que llegó a transmitir TV Azteca, con la partida de Xolos y Santos a Fox Sports, en 2019 se quedarán sólo con cuatro: Atlas, Monarcas, Puebla y Veracruz. ¡Vaya menú tan atractivo! La gestión de Guzmán le ha costado perder una enorme fortuna a Salinas Pliego y, de rebote, a Televisa. El directivo, de manera tajante, se negó a pagar los 5 millones que pedía Jesús Martínez por los derechos de TV del Club León y ofreció, sin derecho a negociación, sólo los 3.5 que le pagaban por Tecos.

Nunca pensó que León y Martínez —mucho tiempo su amigo— se negarían y se irían a Fox Sports, lo que desencadenó todo. A partir de ese momento, Televisa y Azteca tuvieron que incrementar sus ofertas de manera sustancial para firmar equipos. ¿Quién lo hubiera imaginado? De rebote, ganaron mucho más los equipos gracias a la intolerancia e incapacidad de Guzmán. Si no fuera por ello, los tendrían quizá comiendo de la mano o por lo menos pagando menos.

A pesar de ello, Gustavo Guzmán siguió ahí con sus dos equipos, Atlas y Monarcas, en peligro de descenso, igual que algunos de los otros a los que transmitía (Puebla, Veracruz, etc.) y les había prestado dinero por adelantado por sus derechos, pues tenía la urgencia de blindarlos y proteger las inversiones de Salinas Pliego. Un descenso más sería su tumba y la salida de la televisora. Desde ese punto de desesperación fue que maquinó junto con Decio de María, aunque desde las entrañas de Azteca mencionan también a Alejandro Irarragorri como diseñador de los mecanismos ocultos de la certificación.

Tenían una coartada política creíble: cerrar de imprevisto el ascenso al incrementar, de un día para otro, las medidas de certificación traería como consecuencias diversos beneficios, como socios 'limpios', 'transparencia financiera y administrativa', entre otros. En parte era cierto, eso la hacía creíble, pero NO era la idea principal, la cual simple y claramente era proteger a los equipos de Doña Azteca.

Todo esto se planeó y se planchó, nos aseguran, en juntas realizadas en algún piso de la Torre del Pantalón; otras, en la casa de Decio de María en Tecamachalco; las menos, en Doña Fede desde abril del 2017. Cuando Bonilla, en su calidad de presidente de la Liga de Ascenso, se presentó a la asamblea general aquel 22 de mayo, sólo les dio a conocer la sentencia de la “Ley Guzmán”.

En aquella junta, con ese tono autoritario que siempre lo ha caracterizado, les dijo: "Hay sólo seis equipos certificados para ascender. Los que no cumplen los requisitos, tienen 45 días para hacerlo. Y habrá 120 millones de pesos para el campeón que no esté certificado, que dará el equipo que descienda. Lo toman o lo dejan”.

Los dueños no se quedaron callados, pidieron —con sobrada razón— un mayor plazo. "Si al final de la temporada NO se cumple con los requisitos, entonces sí que NO haya ascenso y que reciban ese dinero; pero no así, NO en tan poco tiempo. Esto es plan con maña", le dijeron a algunos. Su razonamiento era justo, pero NO fue escuchado. Y vino entonces Bonilla con una sugerencia de votación que dio risa a muchos: "Votemos. Si la mayoría acepta el premio de 120 millones, así se queda; si la mayoría decide que NO, entonces iré con el comité de dueños a pedir que reconsideren su postura, pero si ellos no aceptan, se quedará así e incluso quizá sin los 120 millones de pesos".

Al buen entendedor pocas palabras. Era una decisión tomada. Le habían dado a Doña Azteca 12 de los 18 boletos de la rifa del ascenso, las posibilidades de que sus equipos NO descendieran eran muchas.

Ayer Bonilla y su pandilla emitieron un comunicado explicando una vez más que era una decisión tomada y aprobada, que estaba en los reglamentos. No habría recertificación. En parte tiene razón, pero por otra NO. ¿Desde cuándo Doña Fede NO se pasa sus propios reglamentos por el arco del triunfo?

Le recuerdo a Doña Fede que en 2006, para salvar a Santos y al Grupo Modelo, al Queretaro le quitaron tres puntos por NO alinear a jugadores menores, algo que una temporada antes NO se le aplicó a nadie. Les recuerdo a Doña Fede y a Bonilla que en 2006, cuando se decidió incrementar a 26 equipos la Primera A para que cada escuadra del máximo circuito tuviera una filial, al final del torneo Monarcas descendió deportivamente hablando. Ahí Gustavo Guzmán dijo que NO comprarían otra franquicia y Doña Fede, Decio, Bonilla y su pandilla de la manga se 'inventaron', en ese mismo momento, que los equipos filiales NO tendrían ascenso, pero tampoco descenderían.

La lista es inmensa. No, Doña Fede, NO nos venga a querer dar golpes de autoridad moral cuando carece de ella. NO nos venga a hablar de respeto a los reglamentos, cuando éstos se aplican a conveniencia, cuando sólo se aplica la ley en los bueyes de su compadre y no en los propios. En su famoso e inmaculado reglamento del que tanto habla, ni siquiera establece quién pagaría los 120 millones de pesos en el supuesto caso de que Lobos NO pueda pagar; cosa que sé: NO sucederá y el dinero aparecerá.

Claro que estamos a favor de que haya mejoras administrativas, que se limpie la Liga de Ascenso, pero también la de arriba. ¿Todos los de la Liga Bancomer MX  pasarían las auditorías que exigieron? Yo creo que NO.

Me dicen que sólo dos equipos del ascenso NO cumplieron con esa primera parte de la nueva certificación. El resto, como Alebrijes, Tampico Madero, Tapachula, han entregado lo solicitado. Doña Fede, es tiempo de dejarse de marrullerías y apelar a la amnesia de las mayorías. Hoy Alebrijes y Tapachula pagarán el precio de no ser ahijados de Doña Fede.

Bonilla, le quiero decir que no por seguir haciendo la barba a tus antiguos patrones, puedes asegurar cargar a los peregrinos en diciembre en la posada de Doña Fede. Es hora de limpiar la casa y si Yon de Luisa quiere hacer historia, ganar respeto y credibilidad, habrá que sacar una gran escoba, porque desde hace mucho tiempo el camión de la basura dejó de pasar por la Hacienda Santín, donde tiene su domicilio legal la tremenda Doña Fede.

"La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo": Platón