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Opinión

Rubén Rodríguez

El periodista de Fox Sports llega a RÉCORD para revelarnos las bombas del futbol nacional y de la Selección Mexicana.

Matías, la condena de ser Almeyda

2018-10-10 | Rubén Rodríguez
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En el futbol mexicano la lealtad es un concepto que en pocos escritorios se disfruta, se aplica o con el que se convive. La honestidad, aunque muchos hablan de ella, pocos la comparten y la desarrollan. Los éxitos individuales son poco valorados y muchas veces mal vistos o mal llevados. Matías Almeyda ha sido víctima para algunos y para otros afortunado de que una de las reglas internas del futbol mexicano, ese famoso libro y teléfono rojo que todos sabemos que existe y hemos visto actuar, pero que aquellos que los atienden y aplican siempre niegan les han sido aplicadas.

Es cierto que antes de dejar a Chivas estuvo en pláticas con algunos directivos del futbol mexicano, en especial con los que tomarán decisiones a nivel Selección, para conocer sus formas y modos de trabajo; sin embargo, desapareció la continuidad en el tema al salir de Chivas. A luz pública, justificados en los resultados de su último año, donde sólo logró un punto más que Veracruz. No clasificó a Chivas en dos torneos y para muchos fue Campeón por ayuda arbitral, por ello dejó de ser un candidato natural a Selección Mexicana para los hombres de exquisitos resultados.

Poca memoria

Sin embargo, a esos mismos se les olvidaron los cinco títulos con Chivas con jugadores mexicanos, donde en poco menos de tres años le generó un estilo de juego, identidad, forma y volumen, que los que saben de este negocio es lo más complicado y más con jugadores mexicanos, donde la calidad y esfuerzo en ocasiones falta explotarlos.

Con todos estos argumentos tampoco pudo ni siquiera convencerles de una llamada, para ellos como para todos los envidiosos que señalan a los medios de comunicación como sus aliados, el principal motivo fue su mal manejo, su campaña como ellos lo señalan.

Pero no señalan que lo que realmente no lo convirtió en técnico de la Selección Mexicana fue el ser Matías Almeyda, quien le generó una revolución a Chivas por un incumplimiento en los premios, malos tragos, donde ni los buenos días se daban, donde las dichosas filtraciones, y de las cuales agradezco la confianza, se hayan dado para señalar los malos tratos y una relación que estaba caduca y que no tenía punto de sostenerse. La venta de jugadores sin ni siquiera preguntarles y sobre todo la franqueza con la que se dirigía y que hacía a más de uno reparar.

Almeyda ha sido víctima o afortunado de no estar en la silla por ser directo y sin tapujos, por mostrar la realidad del futbol mexicano, los amiguísimos y las influencias de los dueños en las decisiones de los directivos, que muchas veces no dejan operar como quieren y deben.

Cachetada con guante

El irse a la MLS a lo mejor será un retroceso en su carrera, pero es una buena cachetada a los que hoy se ríen de que no tiene lugar en el futbol mexicano; sin embargo, hubo quien se preocupó por buscarlo y darle crédito a sus logros y trabajo, algo que nuestro futbol pocas veces valora, al contrario, es el que sigue a tirar.

Tuca, del amor al odio

Y si no un ejemplo más: Ricardo Ferretti, quien hace unas semanas era amado por todos y hoy por bajarse de la Selección Mexicana, vía Tigres, es el entrenador con el que ya no quieren concursar, porque les ha quedado mal, así de volátil es el futbol mexicano, o estás en el sistema o contra el sistema.

Qué afortunado es Matías Almeyda.