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RÉCORD

Luis Castillo
Nuestro mañana es hoy
Felipe Morales
Con un estilo fresco y una pluma original, Felipe Morales nos cuenta las mejores historias del futbol desde su perspectiva periodística.
Felipe Morales Dom, 09/24/2017 - 16:55
Nuestro mañana es hoy

Grieta o fisura en la estructura es la conclusión de la inspección, ¿pero quién revisa el mancillado corazón?

Guantes de carnaza que levantan el muro, en forma de lanza, que hirió la piel mexicana debajo de un escombro pesado como pesan los miedos...

Sirenas desoladoras de sismos que están por venir o que se fueron...

Manos encadenadas que cargan una esperanza de hierro, aunque viaje en cajas de cartón...

México es el olor a polvo que se come, el viento frío que se toca, la fe que se invoca, el miedo que se bebe, el fuego que se escucha, porque mezcló los sentidos en su lucha...

Casco con pala es el nuevo cafe con leche con el que el pueblo amanece...

Soldados con uniformes de civil, marines con barrigas alimentadas de creencia. 

Árboles que crujen porque no pueden hablar, cielos que lloran porque no pueden caminar...

Víveres a los que se les tiene que tachar los códigos de barras porque nos da pavor que alguien sea como antes del 19 de septiembre.

Cargos de conciencia cuando se cruzan los brazos. 

Puños cerrados que hablan mientras piden silencio...

Escombros que lloran. Pesadilla de nuestros tiempos con contornos de renacimiento...

Héroes de cuatro patas que vestidos de marines olfatean el pulso.

Velocistas de pijama y almohadas que se desayunan temor. Medicinas que calman el corazón. 

Rescatistas tratan de ayudar en una construcción colapsada

Vida detrás de la vida escondida, que no se sabía que se tenía...

Ciudad sitiada, con mangas adornadas con gafetes de emergencia, solventada por la voluntad y la fuerza. 

Horas sin dormir de personas que nos rescatan del miedo a cerrar los ojos. 

Cielito Lindo con réplicas de armonía musical, que se une, en una sola voz, cuando tiembla la tierra. 

Simbolismos de esperanza en hombres de una pierna que recogen las migajas de concreto con las manos de la voluntad intacta, ejemplar, conmovedora, mexicana.

Palmadas en la espalda que se dan con la mirada. Comida regalada que alimenta las filas de personas con la empatía como espada. 

Aliento que se busca delante de la luna para que todos respiremos enfrente del sol. 

Oídos que escuchan al otro para que no nos ahoguemos de lamentos. 

Probabilidad que nos alcanza, pero que llega tarde porque antes nos abraza la esperanza.

Sobrevivientes que se le escaparon a la furia de los centros. 

Testigos que se le perdieron al laberinto de los misterios. 

Nadie se derrota, porque sería vencerse ante lo inesperado. Todos moriremos, pero primero ayudaremos y viviremos...

Montaremos al mundo. 

Volveremos, aunque volver a la rutina no sea volver a la normalidad...