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José Luis Caballero Leal
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José Luis Caballero Leal
Aquí encontrará un análisis crítico y actual sobre los principales acontecimientos políticos y sociales de México y el mundo desde la óptica de un ciudadano
José Luis Caballero Dom, 06/17/2018 - 10:32
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No, el título de este artículo nada tiene que ver con el llamado ‘Número de la Bestia’ que se refiere al Libro de las Revelaciones del Nuevo Testamento.

Es simple y sencillamente el número del tinte de pelo (rojizo) que utiliza la senadora con licencia Layda Sansores, hoy candidata a alcaldesa por la demarcación de Álvaro Obregón de esta Ciudad de México, y que, para su adquisición, con la periodicidad misma que las canas pintan su sien, todos hemos contribuido mediante el religioso pago de nuestros impuestos.

Más de 700 mil pesos de gastos, la mayoría de índole personal, que incluyen 12 kilos de bacalao noruego, 2 kilos de jabugo, mostaza Dijon, almohadas, pasta de dientes y muchos otros que no vale la pena detallar aquí, forman parte de los gastos de los que, irresponsablemente, Layda reclamó su reembolso a la Oficialía Mayor de la Cámara de Senadores, la cual, inexplicablemente autorizó restituir. Los gastos de la senadora Sansores son de lo menos de lo que deberíamos estar preocupados. Hay que multiplicar este sistemático abuso por 127 senadores más, que a expensas de una Oficialía Mayor sumisa, que no cuestiona, no analiza, que no se opone a absolutamente nada, les reembolsa a dichos funcionarios millonarios gastos que nada, absolutamente nada, tienen que ver con el desempeño de sus responsabilidades legislativas.

No obstante la irrefutable evidencia del abuso de Sansores, y al más puro estilo del Mesías, Claudia Sheinbaum, otra que no reconoce en los Morenistas mas que virtudes y una vida impoluta, gritaba en un mitin: “Infamia, Infamia” a un lado de la recientemente senadora caída en desgracia.

Mi reino por conocer los gastos reembolsados a Gamboa, Gil Zuarth, Escudero, Barrales, Barbosa, Cordero, Romero Deschamps, Bartlett, Cuevas, Guevara, Padierna, Encinas y Lozano, entre muchos otros que sin reparo alguno, despilfarran los recursos que generamos los ciudadanos y les entregamos como presupuesto anual, en caprichos personales, sin incluir los gastos millonarios en viajes, las obligadas primeras clases y hoteles de gran lujo, las comidas con los vinos más costosos en restaurantes de inalcanzable presupuesto para los mortales. 

Cómo olvidar la memorable frase: “Ya no te lo quites, yo te lo regalo” que Emilio Gamboa pronunció cuando la también senadora Mariana Gómez del Campo se “probaba” un costosísimo collar de hojas de plata durante una exposición de joyeros en la Cámara de Senadores. Hoy me pregunto, ¿quién en realidad pagó esa lisonja legislativa? O fue Gamboa de su bolsillo, o fuimos todos los mexicanos los que le hicimos tal obsequio.

Lo de Layla es peccata minuta, pero es una reveladora muestra de los reiterados abusos que estos ‘fifís’ sexenales cometen sistemáticamente, sin consecuencia alguna. A esas selectas filas se sumarán en breve Miguel Ángel Mancera, Napoleón Gómez Urrutia, Claudia Ruiz Massieu, Rafael Moreno Valle, Ricardo Monreal, Martí Batres, entre otros que, acorde a su estilo de vida, no le aflojarán mucho ni al gasto, menos aún al reembolso senatorial. ¿Hasta cuándo toleraremos estos abusos? ¿En verdad no te indigna enterarte del estilo de vida que, a nuestras expensas, llevan estos ‘servidores públicos’?

Faltan 14 días para la elección federal. Sal a votar y decide con tu sufragio el rumbo que deseas que este país tome. 

Feliz Día del Padre a quienes, con responsabilidad, ejercen la maravillosa experiencia de la paternidad.