La llegada de Antoine Griezmann al Barcelona tras ser un referente en el Atlético de Madrid se vivió en medio de un tormento, una situación que tensó a las tres partes involucradas, pero el jugador francés reveló que rompió en llanto, una vez que todo se había solucionado.

"Llamé a mi padre y empecé a llorar de felicidad porque ya estaba, ya se había acabado todo. Estaba con mis amigos, con mi mujer, con mis niños y fue un momento increíble.