Nicolás Castillo durante un encuentro del cuadro auriazul

Se sabe que el andino pidió vivir cerca de un campo de golf; se lo cumplieron y diario cruza desde el poniente de la ciudad para llegar a la Cantera, ubicada al sur de la capital.

Tampoco ha ido a eventos del club, como la despedida de Darío Verón. No acude al palco de jugadores del Olímpico Universitario cuando juega el equipo y él ha estado lesionado o suspendido.

En Pumas saben que Castillo confía sólo en gente chilena, por ello contrató (además de todo un cuerpo médico) a un preparador físico andino, al cual los felinos tienen que reportarle y ese es el motivo por el que Nico no acepta ponerse el GPS que usan todos los jugadores, para que los reportes se le manden a su preparador, quien ha coincidido en varias cosas con los mexicanos, pero el jugador tampoco les hace caso.

Castillo se lamenta en un juego de los universitarios

Incluso, ha tenido diferencias con empleados del club por su forma de pedir las cosas, como hace unos días ocurrió cuando frente a todo el equipo le exigió al preparador físico del equipo que le llevara el GPS porque “se le había olvidado”. Castillo fue ‘invitado’ a pedírselo amablemente a los utileros, pero se negó. Alzó la voz y reiteró que para eso estaba el preparador físico.

Además, Nico utiliza a una integrante del staff de prensa como su chofer, ya que le lleva su Porsche a la puerta, y así puede evitar contacto con prensa y aficionados. Esos son algunos de los privilegios que Castillo goza en Pumas, pero de los que nadie habla públicamente por miedo a represalias de la directiva.