Luis Malagón se convirtió en factor clave, ya que el portero mexicano estuvo atento en cada jugada de peligro de los uruguayos, inclusive siendo espectacular en una atajada en la que desvió el esférico tras un disparo potente de Maximiliano Araujo.

El sudamericano Leo Fernández se convirtió en el orquestador del juego ofensivo de los sudamericanos, ya que dirigió y encabezó los ataques, pero una aguerrida defensiva azteca lograba alejar el peligro y cortar sus servicios una y otra vez.

México dio destellos de reacción y una de las más peligrosas surgió de los botines de Mauro Lainez, que se fue colando tras varios regates y sacó un disparo cruzado que pasó a unos centímetros del segundo poste defendido por el arquero charrúa, Santiago Mele.

Los Aztecas lograron aguantar el resto del partido y se colgó la medalla de bronce; sin embargo, el verdadero desafío de la gestión de Jaime Lozano en el banquillo será a finales de este año y comienzos del 2020, en el Preolímpico en busca de un lugar a los Juegos Olímpicos de Tokio del próximo año.