ÉDGAR RODRÍGUEZ
Quizá la hayas visto más de una vez sin máscara en una expo o un stand publicitario. Incluso, es casi seguro que volteaste a verla, admirado, sin imaginarte siquiera que esa mujer es una luchadora.
“Me dicen que estoy loca, que cómo es posible que me dedique a esto. Mi mamá me dice siempre que mejor dedique más tiempo al modelaje, pero lo mío es la lucha libre, me gusta mucho; no es un hooby, es algo a lo que quiero dedicarme toda mi vida, es una parte de mí”, Lily Fighter habla con voz tenue, por momentos apenas perceptible, es seguro que se siente más cómoda sobre un cuadrilátero que detrás de un micrófono o una grabadora, aunque por momentos consigue soltarse.
“Una vez estaba en una expo y llegué con mis raquetazos marcados, entonces las compañeras me dicen: oye por qué dejas que tu marido te golpee, yo les dije no, no es eso; entonces por qué dejas que tu mamá te pegue, no es que tampoco es eso; entonces, ¿a qué te dedicas? Es que no, no te voy a decir, no puedo” recuerda la joven oriunda del Estado de México, quien comenzó a entrenar desde los 16 años y debutó dos años después.
“En otra ocasión estaba en una función con Martha Villalobos y después de que terminó mi lucha llegaron a decirnos que faltaba una edecán, si alguien se animaba y pues yo terminé haciendo las dos cosas en una misma función” relata la luchadora enmascarada, para quien su máscara y equipos que cubren gran parte de su cuerpo, son parte de sus estrategias para que los espectadores no logren reconocerla si llega a salir como edecán.
De pequeña ella era fanática de Lita y Trish Stratus, soñaba con ser como ellas algún día. Pero su afición por el combate no se limitó a la lucha profesional, aún se confiesa como fanática de los videojuegos de peleas, su favorito: King of Fighters, de este último se inspiró para su nombre de batalla: Lily Fighter. La máscara que utiliza es en homenaje a Crazy Boy, a quien también admira como luchador.
“Tengo tres años como luchadora, yo creo que todavía me falta para poder entrar a otra empresa más grande, como podría ser Triple A. Las críticas no me importan, porque yo sigo echándole ganas, sigo preparándome y siempre trato de darle al público lo mejor que puedo”, confiesa la gladiadora modelo, quien además es consciente de que el atractivo físico puede ser de ayuda en este negocio, pero al final pasa a segundo plano.
“Esto no tiene que ver con el cuerpo ni con el físico, antes que otra cosa esto es lucha libre y se necesita saber luchar para poder destacar, eso es lo principal, no importa otra cosa. En Estados Unidos sí le dan mucho peso al físico, pero aquí no, aquí la lucha implica más llaves, lucha a ras de lona, lances” explica Lily, quien debutó con DTU a finales del 2010 y espera en cualquier momento poder participar en una lucha extrema.
“Esperemos que pronto se de, porque la verdad yo ya tengo muchas ganas. Algunos me dicen: no, cómo crees que vas a hacer eso; pero yo tengo muchas ganas. Cuando me den la oportunidad todos van a ver que Lily Fighter no le tiene miedo a la lucha, ni a la extrema ni a ninguna”, afirmó la enmascarada, quien precisamente este sábado está programada en la función de DTU ‘Ajuste de Cuentas, donde aparece como ‘Extrema Sorpresa’.