
En 2016 los Raiders finalizaron la temporada con marca de 12-4 y aunque rompieron un sequía de 14 años sin playoffs, fueron echados en la primera ronda por los Houston Texans de Brock Osweiler.
Desde aquel juego ante los Potros, el cuadro 'Negro y Plata' sólo ha venido a menos. En la temporada 2017, el equipo precipitó el regreso de Derek Carr, tanto que el mariscal se volvió a lesionar (ahora de la espalda) y estuvo fuera un par de fechas.
Oakland se deshizo de piezas clave como el coordinador ofensivo Bill Musgrave y el corredor Latavius Murray. Los cambios no funcionaron y los 'Malosos' acabaron en la mediocridad con marca de 6-10 y por supuesto que terminaron despidiendo a Jack Del Río tras la desastrosa temporada.
LA 'REVOLUCIÓN' DE GRUDEN

Antes del final de la temporada pasada, Raiders decidió darle un contrato de más de 100 millones de dólares a Jon Gruden, entrenador que llevaba casi 10 años fuera a de la NFL.
'Chucky' llegó con bombo y platillo y con un control casi total del equipo. El head coach (con el aval de el GM, Reggie McKenzie) decidió desprenderse de jugadores que eran parte del núcleo del equipo, como Marquette King, Sebastan Janikowski, el cuestionadísimo y para algunos imperdonable cambio de Kahlil Mack a los Osos y el más reciente canje de Amari Cooper a los Cowboys; aunque en este último caso la percpeción general del trade por parte de los fans de Oakland no ha sido mala.
Sólo los años dirán si invertir tanto en un entrenador y darle carta abierta para hacer y deshacer fue la decisión adecuada; pero a como van las cosas no parece que Gruden y sus Raiders que sólo han ganado un partido esta temporada (vs Browns) vayan a seguir juntos por mucho tiempo.

