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Opinión

Carlos Ponce de León

Director de RÉCORD, experto en futbol nacional e internacional. En su columna tendrás un análisis veraz y oportuno.

Para ser leyenda

2020-01-27 | Carlos Ponce de León
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Durante un programa de debate hace unos diez años en Fox Sports, una de mis primeras experiencias en televisión, me atreví a decir que podría ser la mejor generación de una Selección Mexicana, la que se estaba conformando para ir al Mundial en Sudáfrica, pues creía que los jóvenes campeones Sub 17 que ya la integrarían, como Gio, Moreno o Vela, más la experiencia de gente como Cuauhtémoc y Rafa, así lo indicaban. Me pasé de elogios. 

En el corte posterior, uno de los invitados al programa, Zague, contundente, quizás un poco enojado, me explicó que normalmente los jóvenes se dejaban llevar por las sensaciones del momento, y que con el tiempo, adquiriría la madurez para formar un criterio completo, que esta Selección no necesariamente era la mejor, que la que él integró se le llegó a colgar esa etiqueta, y a anteriores también. No me convenció en el momento. Pero hoy, con más camino recorrido y un juicio más amplio, entiendo las sabias palabras del goleador. Ahora sucede algo similar con el debate de Chicharito y su autonombramiento de leyenda.

PARA VALIDAR A UNA LEYENDA
Hoy puedo entender claramente que el nuevo debate, el de si es leyenda Javier Hernández, está mejor defendido por quienes han visto jugar a otros futbolistas y no sólo revisan los videos en redes sociales. 

La categoría de leyenda es más exclusivo de lo que se piensa. Para alcanzarla se necesitan varias circunstancias, no únicamente los datos y cifras, no basta sumar los éxitos en la cancha o dónde jugaste, serán parte importante, pero hace falta el factor principal: la opinión de la afición, la aprobación del monstruo de mil cabezas. A este factor le llamaremos trascendencia, es decir, el impacto y alcance que logres con tu carrera. El único que te podrá validar el estatus en el Olimpo.

Es más, los especialistas y comunicadores en los medios tampoco son los que entregan este estatus a un jugador, acaso podrán dar herramientas a la afición para formar la mejor decisión, opinar y tratar de inclinar la balanza, pero no tendrán la verdad absoluta.

El cartel de leyenda tampoco se lo puede colgar uno mismo, así se llame Zlatan Ibrahimovic, Cristiano Ronaldo o Lionel Messi, o sea Hugo Sánchez o Javier Hernández. Nadie que merezca ser leyenda requiere autonombrarse como tal, eso sólo podría evidenciar que a su carrera le hace falta peso suficiente para serlo.

CHICHARITO NO LOGRA LA DECISIÓN
Hablando en términos de boxeo, es una decisión dividida. Yo diría que termina en empate. Chicharito encendió el debate al autoproclamarse leyenda y dividió la opinión sin tener a un claro bando vencedor. Y eso, automáticamente, no le permite ser leyenda.

Los que aseguran que Hernández ya entró al máximo sitio del Olimpo deportivo se basan en su sensacional inicio con Chivas, el arranque europeo con el Manchester United, su efímero, pero explosivo paso con Real Madrid y hasta la buena temporada con el Leverkusen. Pero hay un dato mucho mayor para utilizar: es el máximo anotador de la Selección Mexicana, superando lo logrado por Cuauhtémoc, Luis, Jared, Zague, Oribe y tantos prolíficos goleadores de nuestro país. Datos y cifras de alto calibre. Pero le falta trascendencia, mayor convencimiento.

Los que creen que a Hernández le falta, lo comparan con el Pentapichichi y Rafa Márquez, dos leyendas que triunfaron en Europa y dejaron legado que ha convencido a la afición de otorgarles ese espacio. Y agregan sus temporadas más pobres, sin ser titular en clubes de mediano pelo y con largas rachas sin anotar. Razones tampoco les faltan.

Independientemente de lo que tú o yo pensemos, si tiene o no la capacidad de calificar como leyenda, es un hecho que Javier Hernández no ha convencido a la mayoría de la afición y por tanto no puede aún colgarse ese cartel. Así que no le corresponde al Chicharito ponérselo, sino al único que puede hacerlo: el aficionado. 

EL EJEMPLO DE KOBE   
Lo sorpresivo de la noticia le dio la trascendencia mundial, pero fue la categoría de Kobe Bryant la que unió verdaderamente las opiniones: respeto sin cuestión, cariño desbordado, admiración, tristeza profunda. Una leyenda forjada mucho antes del accidente, un recuerdo que debe vivir para siempre en nuestros corazones. Que descanse en paz, Kobe Bryant.

SE TENÍA QUE DECIR...
La directiva del América no quería que se supiera que Nico Castillo se fue a la playa en lugar de ir a Tijuana, bajo el argumento de estar lesionado. Pero se marchó a Cancún antes del juego. En el Nido no querían “un madrazo” al chileno. Como si fuera necesario calificar desde este medio de comunicación. Eso lo hará la afición. Acá exponemos los hechos y tú te formas la mejor opinión.
...Y SE DIJO.