opinion.blog.christian-martinoli.cenizas
Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

Cenizas

2019-09-10 | Christian Martinoli
Comparte en:

Ocho minutos del primer tiempo en Chiclayo, Perú, por la primera fase de la Copa América 2004. 'Kily' González bajó violentamente a Arellano y le cedió tiro libre al México de La Volpe. Cinco argentinos fueron a la barrera bajo las órdenes de Abbondanzieri. Saviola, el propio Kily, Lucho González, Zanetti y D’Alessandro tratarían de parar el impacto.

“Le quiere entrar con derecha Márquez, con izquierda Morales, los 11 argentinos en 16 metros y medio, atención que viene México, es toda para Morales, goooool (13 segundos después) de México, qué decimos gol, golazo de Morales. Ramón la puso en el ángulo superior izquierdo del arco defendido por Abbondanzieri y el de Boca va y se estampa contra el poste. Gana México 1 a 0. Qué pedazo de gol acaba de hacer Morales”, retumbaban los micrófonos de TV Azteca desde el palco en el estadio inca.

Desde aquel disparo de Ramoncito han pasado nueve juegos más contra la Albiceleste en 15 años y no se ha vuelto a conseguir un triunfo contra el equipo argentino.

La escuadra azteca tendrá esta noche, en San Antonio, la oportunidad de cortar la racha negativa y buscar el quinto triunfo en 30 partidos contra el bicampeón del mundo.

Argentina es un equipo que, sin importar el técnico, suele mimetizarse con su rival, no regala nada, y si hay que patear le fascina hacerlo, y si la propuesta es abierta y de juego no la rechaza. Más allá del buen nivel o regular de sus convocados, los argentinos acostumbra dejar la piel en el campo, aunque el resultado sea adverso, muchas veces tiene más amor propio que juego.

TAMBIÉN TE PODRÍA INTERESAR: HISTORIA SIN FIN

Scaloni es, por mucho, el técnico más endeble en la historia reciente del futbol de su país. Sin pergaminos ni experiencia, aprovechó la brecha dirigencial y la falta de interés de algunos próceres de la dirección técnica y entonces, desde el casi anonimato, el actual seleccionador intenta levantar un proyecto que luce bastante frágil, incluso hasta cuando juega Messi.

Ante ese equipo se enfrentará México. Martino utilizará su equipo titular, el que en su mayoría le dio la Copa Oro, y deberá tomar la iniciativa en la cancha si es que desea repetir las lejanas victorias del 2004, 1990, 1973 y 1967, en choques de selección mayor.

El Tata debe tener un sentir particular cuando enfrente vea la camiseta con la que fue dos veces subcampeón del continente y que le costó no poder encaminar su carrera con Argentina rumbo a un Mundial. Cenizas deberán quedar en los cajones de Martino. Veremos si es capaz de soplarles con el riesgo de que se reaviven o, por qué no, se esfumen para cerrar un círculo de su pasado.