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Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

El Clásico

2020-03-03 | Christian Martinoli
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Gracias a la invitación de Jorge Valdano, tuvimos la gran oportunidad de asistir al Clásico español entre el Real Madrid y Barcelona. Noche fresca y húmeda en la capital ibérica, el Bernabéu en plena remodelación de su fachada abrió las puertas hora y media antes del juego, mientras la gente escapada de la delgada pero insistente lluvia.

Durante el juego, el público transpiraba nervio y escepticismo, luego de perder ante el City en Champions. Como es obvio, existe una desavenencia marcada a todo lo que se refiere al Barcelona; sin embargo, a Messi se le teme, respeta y me atrevería a decir, como soberano que es el público merengue, se le 'admira' por su historial y jerarquía. Eso habla de gente acostumbrada a los grandes jugadores y que no se sonroja en la medida de lo posible en reconocer la calidad extrema de aquellos que no llevan su camiseta. 

El juego técnicamente fue preciosista, está claro que este tipo de encuentros sólo se reservan para jugadores de un alto calibre, más allá de que no sobraran muchas emociones en los arcos, el partido fue científico disputado con pinzas de chef. Para aquellos neófitos que buscan espectáculo a granel, este Clásico no era para ellos.

Las cámaras de televisión, así como dicen que 'engordan' a los personajes, también ralentizan la velocidad, pasa claramente en las carreras de autos y se nota muchísimo en juego de futbol de esta gama.

La fuerza con la que se toca el balón, la rapidez, así como la precisión de los movimientos y pases son verdaderamente destacados, pero sobre todo llama la atención, y mucho, que hay muy pocas faltas, nadie busca hacer tiempo y en las pelotas divididas se va justo y sin saña.

El Madrid, que parecía limitado por el ya conocido toque catalán, supo apretar los últimos 35 minutos del choque, generándole una presión alta al cuadro culé y quitándole el ritmo con el simple hecho de acelerar el trámite. Ahí desubicó al visitante, que ya no tuvo respuesta ante el vértigo blanco.

Vinicius, muy cuestionado por la misma grada debido a sus fallas en el último toque, culminó la noche como héroe, mientras el público despidió a Isco con más aplausos que a Benzema, a quien Zidane sacó sobre el tiempo cumplido para que recibiera una contundente ovación por el juego cerebral que hizo; sin embargo, el fanático se resistió ante el incómodo francés, no así para reconocer a un dolido Marcelo que hasta hace no mucho tiempo había recibido el desdén de una galera que no perdona la displicencia.

Noche completa para el madridista que sólo se sintió ganador del Clásico cuando Mariano, en la compensación, colocó el segundo, consiguiendo así que la escuadra de Chamartín recuperara la punta de la Liga bajo un ambiente 'londinense'.

Felicidad completa en un entorno civilizado que resopló en cada roce pidiendo faltas y tarjetas, pero que respaldó su alegría por saber el tamaño del rival al que derrotaron. Faltan 12 fechas para que termine el torneo, 'mucha tela' como dicen los españoles; sin embargo, con los resultados puestos en la Champions, se vislumbra complejo que el Madrid evite la caída global en Manchester y por ello la victoria del Bernabéu contra los blaugranas se ha tomado como consuelo de cara a lo que viene.

Experiencia única ver un Clásico español en el estadio, porque como pasa en los mundiales, el juego se transforma y toma real dimensión de los que son las verdaderas estrellas de este juego a nivel global. Acá es como dicen los cineastas, “el cine se ve mejor en el cine”, razón total para un Real Madrid vs Barcelona. 

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