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Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

Hilo negro

2019-08-16 | Christian Martinoli
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Le tomó la palabra a Carlos Vela, ha sido fulminante con 'Tecatito' Corona, enérgico hasta el momento con Héctor Miguel Herrera y directo en su convicción de a qué equipo maneja. Gerardo Martino dice y hace cosas por ahora que muy pocos, o nadie, en su puesto se atrevieron a mencionar o a ejecutar.

Decir que la Selección Mexicana de futbol vive en una segunda categoría a nivel mundial, es un acto de franqueza rotundo que enaltece su compromiso en el cargo al vivir en conciencia plena de dónde está parado y hacia dónde desea dirigir a este equipo.

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Quizás algún otro entrenador que estuvo en su lugar lo pudo haber pensado, pero jamás lo expresó, al contrario, más de uno vendió el humo tan simplista de asegurar que con los jugadores disponibles se buscaría el campeonato del mundo, cuando el balompié a esos estándares es tan frío como la economía mundial, en donde para los países es muy difícil subir en el escalafón, pero es muy fácil bajar, ya que esto del balón se cuece con los años, con los méritos, con la escuela, con el trabajo, con el estilo, con la jerarquía, con la estructura, con la mentalidad y, por supuesto, con el talento que sea capaz de respaldar de vez en cuando también, los lógicos bajones deportivos que provocan los cambios generacionales o una que otra mala decisión dentro o fuera del campo en competencias de alta gama.

Ser un Top Ten del mundo es muy complejo en el futbol, claro que a veces se puede acceder temporalmente a esos sitios, pero de ahí a considerarse un equipo de primer orden, eso sólo está reservado para los históricos y uno que otro, insisto, que a veces toca la flauta, pero que al final su estructura no resiste los cambios del tiempo para seguir siendo protagonista, más allá de poder o no alcanzar la gloria máxima en cada torneo.

México desde 1994 se encuentra entre las mejores 16 escuadras del orbe, así lo dicen sus eternos pases a segunda ronda en Copas Mundiales, sin embargo para dar el siguiente paso no basta con algún día llegar al quinto partido (obvio es uno de los pasos a seguir), sino en tratar de que esa obsesión se vuelva una realidad torneo a torneo durante décadas, que sus jugadores participen con constancia en los mejores clubes de este negocio y que la Liga local sea capaz de mantener un nivel coherente entre una constante de jóvenes promesas nacionales y la llegada únicamente de extranjeros de alto grado.

Mientras eso no pase, llegar al quinto partido de una Copa del Mundo te puede pasar algún día y claro provocar que seas un Top Ten de manera temporal, pero sólo la continuidad de resultados aunada a la generación de talento continuo podrá algún día construir una Selección referente y reconocida a nivel internacional.

Esto probablemente para muy pocos sea encontrar el hilo negro, pero para las leyes de lo “políticamente correcto” que se manejan dentro del futbol azteca en donde casi nadie se atreve a reconocerlo públicamente como lo hizo Martino, lo es.