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Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

Sin paciencia

2019-08-06 | Christian Martinoli
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Por la estructura deportiva que tienen y las necesidades de trascender que sus planteles e historia les obligan, Cruz Azul y Toluca son, hasta la Fecha 3 del torneo, lo más flojo de la Liga, insisto, tomando en cuenta sus aspiraciones y potencial futbolístico.

Dos equipos sin triunfo y con momentos alarmantes de desgano y desorientación en el campo. Futbol puede faltar, pero la desidia es la madre de todos los problemas en la vida de un jugador profesional.

Ese es por lo menos el punto que Ricardo La Volpe toma como asunto prioritario, ya que el técnico de Toluca abiertamente culpa a la falta de actitud de sus dirigidos, comparando cómo terminaron jugando el campeonato pasado. Ricardo Antonio está caliente y no encuentra todavía el discurso adecuado que le llegue a los futbolistas rojos para despertar de un letargo llamativo.

Habla de charlar más con el jugador, de trabajar en la repetición del sistema y de dos jugadores más que le prometieron pero que todavía no llegan.

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Por su parte, Caixinha aceptó que desde su llegada al Azul, el choque contra Querétaro fue el peor que ha dado su equipo, sin esquivar a la autocrítica, algo que históricamente los cementeros no tienen, el director técnico portugués fue directo y aceptó que cualquier otra cosa que no sea llegar a la final de Liga y buscar el título sería considerado un desastre para la institución.

Desde la grada varios hablan de que La Volpe es obsoleto y otros que Caixinha debe dejar a Cruz Azul; aseveraciones muy pesadas, dicho sea de paso, para apenas haberse jugado tres fechas.

El asunto de la presión que lleva La Máquina con los más de 20 años sin vuelta olímpica podría entenderse, acá lo curioso es que también ya en Toluca el público se cansó de esperar protagonismo del bueno luego de no tener un título de Liga hace nueve años.

Estos dos clubes en algún momento acostumbraron a su gente a vivir con la gloria y hoy la paciencia de unos ya comienza a colmarse mientras que la de los otros roza la desesperación ante la indolencia de no poder ganar la Liga hace 43 torneos.

Falta mucho tiempo en el certamen, pero las castañas tronaron rápido en estos equipos que de no levantar pronto no nos extrañe que algún dirigente nervioso por el clamor popular empiece a ponerse inquieto con el serrucho.