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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

Futbol: pensado y ejecutado con 'las patas'...

2019-10-22 | David Faitelson
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Entiendo que el futbol se juegue con 'las patas' —perdone usted la expresión—, pero debe pensarse con la cabeza. En México se juega y se piensa con la misma parte del cuerpo.

Ha sido un fin de semana para el olvido o, quizá, para la reflexión para un país y para un espectáculo profesional que va a organizar el Mundial del año 2026. Violencia desmedida en las tribunas, desorden administrativo desde las oficinas y un mensaje equivocado en la cancha. ¿Me faltó algo ?

Empecemos por San Luis. Un partido menospreciado por todos, incluyendo a las autoridades locales, y justo ahí ha ocurrido lo que nadie quiere ver en ninguna parte de nuestra sociedad, mucho menos en un entretenimiento, lúdico, trivial, familiar como debe ser el futbol.

La violencia en el Estadio Alfonso Lastras es un claro ejemplo de la endeble seguridad que hay en los estadios del futbol mexicano. Ni los clubes ni la Liga MX ni la FMF han hecho lo necesario para prevenirla y combatirla. Lo primero que debe ejecutarse es la erradicación de las llamadas 'barras bravas'. ¿Cuánto tiempo llevamos hablando de eso? ¿Siguen los clubes apoyando a estos 'grupos de animación' que van al estadio a todo menos a ver el futbol? Hay que invertir en seguridad, pero deben ser los propios clubes los que hagan esa inversión.

El gobierno tiene suficiente con lo que ocurre en la calle como para tener que preocuparse también por un deporte que representa una industria rica y poderosa.

El futbol debe modernizarse en temas de seguridad y tomar el ejemplo de lo que se hizo recientemente en el Mundial de Rusia, donde la información sobre las personas que asisten a los escenarios permitía el control sobre lo que ocurría en las gradas. Con todo respeto y sin él, pero a las autoridades del futbol mexicano y a los dueños de clubes —hay honrosas excepciones, claro— les ha valido 'madres' la seguridad en los estadios.

Lo increíble del asunto es que siempre terminamos hablando de lo mismo cuando se presenta un caso de violencia. Hubo casi 40 heridos, escenas de pánico, angustia… ¿Qué estamos esperando?

Y de las tribunas, a la cancha. Lo del Veracruz es inaudito. Era un problema detectado con mucha anterioridad. Ese club afrontaría problemas de liquidez. La Liga MX y la FMF dejan que el problema crezca, lo ignoran, le cobran al Veracruz 6 millones de dólares por quedarse en la división y se reparten lo obtenido. Y dicho y hecho. Nuevamente hay sueldos atrasados, desorden, corrupción y quién sabe cuántos más líos en la administración de Fidel Kuri.

Los futbolistas están desesperados y la Asociación de jugadores no existe, o existe, pero tiene poco poder y presencia porque así les conviene a los llamados 'dueños del balón'. Y desde esa situación, hasta los intentos de protesta que salen mal. Lo del viernes en el estadio Luis de la Fuente fue ridículo: un equipo que quería enviar un mensaje no jugando y otro que abusaba de su fuerza y de su capacidad.

Tan mal el Tiburón Rojo por presentarse de esa forma como el Tigres de Ferreti y de Gignac, que al final resultó ser mezquino, ruin y vergonzoso para la esencia del juego y la del propio ser humano. Todo salió mal en el Puerto. A los futbolistas siguen sin pagarles, el Veracruz sigue perdiendo juegos y su protesta terminó siendo opacada por la canallada y bajeza del oponente.

Y el recuento de anormalidades o anomalías podría continuar con otros muchos temas: el grito homofóbico en las tribunas, las multipropiedades, el monopolio sobre la Selección Mexicana, la gran cantidad de extranjeros en la Liga y muchas otras irregularidades que ya son parte misma de este futbol.

La violencia en los estadios es un claro reflejo de nuestra sociedad, pero el futbol como un espectáculo privado, rico, poderoso, puede hacer mucho más para prevenir lo que vimos el domingo en San Luis. Y el futbol debe luchar contra la corrupción —porque al final del día puede resumirse a eso, a corrupción— para evitar situaciones penosas y angustiosas como las que vive el Veracruz. Y el futbol, finalmente, debe tener educación, en el aficionado que asiste al estadio y en el futbolista que debe entender cuál es su papel y qué se espera de él.

El futbol se juega 'con las patas'. En México, también, se piensa 'con las patas'…