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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

Jugar sin un 'alma'...

2020-05-12 | DAVID FAITELSON
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Puede que los debamos interpretar así: jugar con el alma sin el alma presente…

El remordimiento aún existe en la mayor parte de las autoridades. Era la noche del miércoles 19 de febrero y el estadio del Milán y del Inter lucia un horizonte esplendoroso con sus banderas y trapos en los colores azules y blancos del Atalanta, que hacia de local ante el Valencia en el juego de los octavos de final de la Liga de Campeones de Europa.

El marco era tan contagioso en lo pasional como en lo patógeno. San Siro había sido un terrible foco de infección para casi 50 mil personas. El partido sería recordado como un acelerador de los brotes de contagio de Covid-19 en Europa.

Las principales ligas del mundo tienen fecha para volver. Los deportes profesionales también hacen planes, pero la realidad es que el deporte que veremos en las siguientes semanas, meses o quizá años promete ser un espectáculo competitivo muy diferente al que hemos conocido. Una simple razón puede confirmar esas sospechas: no habrá aficionados en las tribunas.

“Jugar sin aficionados en la arena es imposible”, dijo LeBron James, el mejor basquetbolista de la época cuando la NBA planteaba esa posibilidad. Otros “actores”, otros deportistas de elite, han señalado que el juego promete ser diferente sin el impulso de los aficionados en las graderías. Y a eso tendremos que acostumbrarnos en este convulsionado mundo que afrontamos y afrontaremos.

Los usos y costumbres, las propias reglas de convivencia han cambiado, desde la casa y hasta la calle, en los restaurantes y en los parques, en las tiendas y en el transporte público, en la sala de cine y en los estadios.

Una primera etapa, que podría alargarse, incluye un regreso de los diferentes deportes vía la televisión. Una segunda fase, desatará nuevas adecuaciones, que puede desde la reducción de los aforos -vender solo 30 por ciento de las entradas que existen-, la separación de las butacas y la utilización de normas para acceder como los son guantes, cubre bocas y el uso de gel antibacterial. Los estadios, las arenas, los escenarios deportivos tal y como los conocimos no existen más.

Pero, de inicio, el tema más delicado que enfrenta el deporte es reconocer como reaccionará el atleta ante la ausencia del espectador, que grita, que canta, que presiona, y que establece un ambiente de tensión y de presión que son parte ineludible del juego.

El trafico de las emociones será diferente, afectará el ritmo y la intensidad de la competencia y provocará resultados distintos a los que estamos acostumbrados, El futbolista, el boxeador, el basquetbolista, el beisbolista, el atleta, en general, tendrá que adaptarse a un escenario hasta ahora desconocido: jugar con alma sin el alma presente. 

La vida es un cambio constante. El ser humano que se adapte mejor a esos cambios, tendrá más oportunidad de triunfar. El deportista esta por ingresar a una época diferente y compleja en la historia de la humanidad. Las transformaciones estarán por todas partes. El deporte como espectáculo profesional, también esta incluido.

El foco de infección que significó el Atalanta-Valencia de febrero en la Champions será utilizado como un ejemplo al momento de definir cuando y como se abrirán los escenarios deportivos. El juego de vuelta de aquella serie se jugó una semana después en Valencia, a puerta cerrada, una semana después.

La directiva del club de casa decidió reproducir a través del sonido del estadio una cinta con audios de los barristas del grupo ultra “Curva Nord Mario Alberto Kempes”. El Valencia no pudo remontar el inicio de su propia “pandemia” futbolística de la Champions y, aquello, lo de la megafonía, mientras el balón corría sobre el césped de Mestalla y las butacas permanecían vacías, era digno de un espectáculo surrealista.

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