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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

¡Vergonzoso!

2020-01-14 | David Faitelson
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“El futbol más limpio del mundo...”.

Ese debía ser el título o la reputación que el futbol mexicano tiene después de que en su registro casi no existen —o de plano no existen— los positivos por doping. En un país donde, además, en Mundiales o eventos realizados por FIFA —el caso del Sub 17 del 2011— hubo todo un escándalo por el aparente tema de la carne contaminada, en el futbol local, donde semana a semana se recogen pruebas, no hay ningún positivo, ni siquiera por el ya célebre clembuterol. 

El caso de Víctor Guzmán es todavía más inverosímil de lo que creemos. El jugador habría dado positivo —por un alcaloide— en la Jornada 4 del torneo anterior, el Apertura 2019, el 10 de agosto para ser exactos, pero su positivo se 'esconde', se 'manipula' o se 'detiene' y se informa hasta que el jugador está por presentarse en el Clausura del 2020. 

Han pasado más de cuatro meses desde el positivo. El futbolista ya jugó para el Pachuca en el torneo anterior y fue parte de una operación millonaria que lo condujo a las Chivas. ¿Dónde quedó, entonces, la pelota en 'el futbol más limpio del mundo'?

La primera razón que seguramente objetarán las autoridades futbolísticas mexicanas, se refiere al laboratorio homologado por la Agencia Mundial de Antidopaje y la FIFA que ya no existe en México. 

El laboratorio se cerró por orden la Comisión Nacional del Deporte (fue en la administración anterior y se ratificó en la actual) debido al alto costo que implicaba mantenerlo. Las muestras de orina y de sangre del deporte mexicano, incluyendo las del futbol, se envían a Cuba —hágame usted el favor— y luego vuelven con los resultados.

Mantener el laboratorio en México costaba unos 40 millones de pesos anuales. Según Ana Gabriela Guevara, la actual presidenta de la Conade, era imposible sostener esa cantidad.

En un país agobiado por la corrupción, en un futbol donde los reglamentos existen para pisotearlos y en un sistema deportivo que renunció a la certeza de tener un laboratorio homologado, el antidoping navega por horizontes poco claros y precisos. Lo de Guzmán, considerado por los expertos como la contratación más trascendente del receso invernal, es una clara muestra de ello.

Hay dos clubes muy importantes del futbol mexicano involucrados en la situación. Uno es el Pachuca, que tiene fama de cuidar a sus jugadores tanto en la forma futbolística como personal. Me extraña que este tema —tratándose de un alcaloide, una droga social— se les haya escapado de las manos. Y luego Chivas, que pagó unos 230 millones de pesos por Guzmán y que no investigó qué había detrás del futbolista. 

Me queda claro que los problemas de Guzmán son mucho más graves que el castigo que le impondrá la FIFA, la Agencia Mundial Antidopaje, la Liga MX o la FMF. El chico tiene que afrontar un asunto de adicciones.

Y además del futbolista, hay otro gran perdedor en el tema. Las Chivas, que esperaban que Guzmán fuese un pilar en la revolución que propone el club con sus poderosas inversiones de las últimas semanas. 

El Guadalajara tendrá que salir al mercado, pero... ¿a dónde? ¿con quién? Quizá la única solución que tenga por delante sea reavivar el tema de Javier Hernández. Chicharito ha dicho que está estudiando una oferta para volver al continente. En apariencia, el Galaxy de Los Angeles lo quiere para sustituir a Zlatan Ibrahimovic y hacerle frente al rival de la ciudad, el LAFC de Carlos Vela, pero yo creo que si Amaury Vergara hace un esfuerzo, puede convencer a Hernández de que es mucho mejor para su carrera volver a Chivas que recalar en el futbol de la MLS. 

Su impacto, su sitio en la historia, su trascendencia sería mayor a través del Guadalajara que del Galaxy. El tema del dinero es, obviamente, fundamental. Hablamos de una cifra en la que, en apariencia, el futbol mexicano no puede competir. Y, sin embargo, si sumamos lo que Chivas se ahorrará en la malograda transacción de Guzmán, creo que puede hacer un esfuerzo por acercarse y llenar de dudas a Chicharito.

El futbol mexicano volvió a abrir una vieja 'alcantarilla' de sospechas y manejos. 'El futbol más limpio del mundo', uno que a pesar de su riqueza, de su boyante y rica economía e industria, debe enviar las pruebas de orina de sus futbolistas a Cuba para certificar si hay o no un doping y enterarse de los resultados cuatro o cinco meses después. Simplemente ¡vergonzoso!