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Opinión

Felipe Morales

Con un estilo fresco y una pluma original, Felipe Morales nos cuenta las mejores historias del futbol desde su perspectiva periodística.

Se escribe Necaxa; se pronuncia papá

2020-02-29 | Felipe Morales
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El América es un problema dentro del problema. El Plan C. Este sábado, enfrentó al Necaxa con las municiones de emergencia y con expulsiones por exceso de inocencia; los Rayos confirmaron que son el némesis de Miguel Herrera, equipo al que no ha vencido como técnico azulcrema. Para el ‘Piojo’, se escribe Necaxa. Se pronuncia papá...

Los Rayos han vencido cuatro veces a Miguel, en seis enfrentamientos. Los otros dos han sido empates, quizás por aquel viejo  estigma de que los necaxistas eran los hermanos incómodos en los 90. 

Sucede algo cuando el Necaxa visita el Estadio Azteca. Se siente en casa. Porque lo fue y este sábado lo siguió siendo. Pero la victoria visitante fue condicionada desde un inicio con un penalti no revisado sobre Federico Viñas y una expulsión de Bruno Valdez, que pisó con la irresponsabilidad y cierta inercia a Maxi Salas. 

Los de Alfonso Sosa olieron la sangre; fueron voraces y, de inmediato, se desencadenaron hacia lo imprevisto. Mauro Quiroga, que anota de cabeza hasta cuando compra boletos para el cine, hizo el primero en las barbas de Guillermo Ochoa; si ya había existido un golpe moral por jugar con uno más, había llegado, también, el impacto futbolístico.

El América deambuló por el campo; no hay rumbo favorable para quien no sabe adónde se dirige; las Águilas, en consecuencia, estaban a la deriva de quien no conoce el camino. 

Y Necaxa aprovechó toda aquella desorientación para hacer el segundo. Otra vez, Quiroga y su exceso de contundencia, marcaron con la misma calma con la que te abrochas las agujetas. De frente al marco, solo empujó la pelota hacia la desconfianza azulcrema. 

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Después, Santiago Cáseres fue expulsado por una plancha sobre la pantorrilla de Maxi; el nazareno tuvo que confesarse con la imagen e ir al VAR por su remarcada miopía. Herrera entendió que había que ser más equilibrado; había que pensar más en Pumas que en Necaxa. Y sacó a Viñas. 

Entró el ‘Oso’ González y se defendió con el balón; Necaxa destensó la trama y se contagió de indiferencia, hasta que Juan Delgado hizo un solo y cabalgó hacia el tercero con un disparo arrimado al poste izquierdo, en el último vapor del partido...

Los aficionados del Necaxa prendieron sus celulares. No es que se alumbrara todo el Azteca; es que habían apagado al América...