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Opinión

Ignacio Suárez

El Fantasma ha recorrido el mundo del deporte a través de 6 Mundiales, 10 Copas América y 5 JO. Aportará a RÉCORD su conocimiento y exclusivas.

El futbolista de los pozos petroleros

2020-04-08 | IGNACIO SUÁREZ
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Tiempos difíciles para la sociedad entera y como diría Arjona, algunos sufren en su mansión, otros en los arrabales. Por supuesto que la industria del futbol NO ha escapado a ello, los nobles, los de la Liga Premier y sus millones de libras en contratos, están padeciendo; ¡qué decir de los plebeyos de la Liga MX tan lejanos de esa infraestructura, de esa legislación y de esas cantidades!.

En tiempos de pandemia cambian las perspectivas según el polo donde nos encontremos, la empatía se empieza a diluir a medida que la desesperación, la paciencia y los fondos se agotan. En el discurso hay coincidencia de que TODOS necesitamos de TODOS, pero lamentablemente NO sucede así en la práctica, donde la inmensa mayoría trata de llevar agua hacía el molino de sus intereses personales.

El día de ayer, finalmente la FIFA se pronunció sobre la temporalidad de los contratos que traía de cabeza a todos los equipos del futbol profesional. NO era para menos, el debate sobre el tema estaba abierto y se polemizaba sobre una necesaria solidaridad, sin caer en la ilegalidad.

Sólo el virus sabrá cuando se podrán reanudar las ligas, por más fechas que surjan y se acuerden cada día. Lo que es definitivo es que la inmensa mayoría, si es que no son todas, no terminarán sus torneos en las fechas programadas. Esto era considerado una bomba de tiempo. Muchos jugadores terminaban contrato el 30 de junio de este año, otros quedarían libres al reprogramarse su liga para que en una fecha tentativa culminara en agosto o septiembre, lo que provocó un mar de dudas y preguntas sin respuesta.

¿El jugador que terminaba contrato el 30 de junio estaría dispuesto a jugar hasta agosto o septiembre sin contrato? ¿Cómo se protegerían legalmente en caso de que apareciera una lesión? Algunos clubes firman contratos, si bien anuales los pagan en 10 meses, y por ende administrativamente estaban presupuestados pagos en ese tenor; si la prórroga es de uno, dos o tres meses, entran en déficit, obviamente se salen de su presupuesto ¿Cómo pagar esos sueldos? ¿Cómo salir del déficit?

La totalidad de los equipos de la Liga MX dependen de lo que cobran de los derechos de televisión para mantener la estructura y nómina de sus equipos. En alguno de los casos, este ingreso significa el 65 por ciento, en otros hasta el 85 por ciento. Estos pagos millonarios que se efectúan en diversos plazos a lo largo del año o del contrato, les sirven a las directivas para pagar y garantizar los sueldos del primer equipo; si sobra algo de ahí se destinará a los gastos que acarrean las fuerzas básicas.

Los ingresos extras son: los esquilmos, la taquilla, la publicidad en playeras, la venta de artículos oficiales, etc., y de estos rubros se operan los gastos de administración, operación y otros. Y en este ingreso variable, son muy pocos los equipos que le sacan jugo o les importa. Esos son los equipos que tienen lleno cada quince días con abonos vendidos al 100 por ciento como lo es Tigres, como lo eran Rayados, León y Xolos en algún momento. El resto de los equipos siempre se fueron a la cómoda buscando y peleando jugosos contratos de televisión y publicidad con números y cifras fijas establecidas, que les permita subsistir año con año, pero descuidando u olvidando emplear estrategias para hacer crecer esos ingresos variables tan importantes.  

Otro ingreso que les permite subsistir es la venta de activos. Transferir a un jugador les permite en ocasiones nivelar la balanza presupuestal, tener alguna ganancia o reducir los déficits. Digamos, que, para los equipos chicos, son sus 'cartas de empeño' en tiempos difíciles.

¿Qué sucedería en el hipotético caso que las televisoras dueñas de sus derechos, Televisa, Fox Sports, ESPN y TV Azteca decidieran diferir los pagos, o peor aún, suspenderlos por motivos económicos de una posible recesión? NO quiero ni pensarlo, ni siquiera imaginarlo, la mayoría estaría en graves riesgos de quiebra. Se volverían todos un poco un Veracruz en potencia, con problemas de retraso de sueldos o de insolvencia.

¿Qué necesita el dueño, el empresario? Mantener sus activos, sus ingresos, reducir sus costos. Aunque muchos dueños son millonarios, tampoco tienen una fábrica de dinero que les solucione el problema. La mayoría de los dueños se dedica y tiene otro tipo de negocios que SÍ son su PRIORIDAD, que requieren de su mayor atención y recursos para protegerlos y preservarlos. Los equipos de futbol, de sus negocios y parafraseando a Valdano, son lo importante de lo MENOS importante. De sus negocios principales dependen miles de fuentes de empleo y necesitan rescatar o salvar las más posibles. Ni para Azcárraga, el América es su prioridad, ni para FEMSA Rayados, por poner un ejemplo.

El aficionado común NO ve esta problemática o se niega a verla, muchos de los jugadores también: “¡Tienen un chingo de dinero! Y quizá NO les falte razón, pero nadie pobre o rico es tan estúpido para NO proteger el poco o mucho patrimonio que tienen. NO se trata de filantropía, son negocios y los equipos de futbol son negocios NO prioritarios para la mayoría. Y no comparemos, somos México, con una estructura social, económica e idiosincrasia completamente alejadas del primer mundo. Así que, si pretendemos comparar, comparemos realidades, manzanas con manzanas y peras con peras, no irrealidades.

¿Qué se necesita? Que el jugador deje de ver al dueño, al empresario, como su enemigo. El jugador podrá tener razón legalmente, porque tiene contratos firmados para exigir su paga completa, sin reducciones, sin descuentos, sin aceptar ser diferidas. Lo que se les olvida, es que también necesitan por sobre todo su fuente de empleo. Si el empresario se declara en quiebra o se vuelve insolvente, NO habrá fuentes de empleo, ni para él, ni para sus compañeros, ni para los chicos de fuerzas básicas, ni para el de jardinería. Ellos No tienen esa fortuna, ni ese sueldo, ni esos contratos blindados. Si cae el empresario, caerán ellos. Por más que digan que ganarán un juicio que durará meses para cobrar.

Tenemos evidencias suficientes de cómo la vilipendiada AMFPRO dirigida por Álvaro Ortiz, a quien Doña Fede tiene catalogado casi como enemigo número uno por su negativa a ceder en su posicionamiento sobre el pacto de caballeros o su necedad de imponer que se firme un contrato colectivo, entre otras cosas, ha mediado con los jugadores y los clubes para que cedan y entiendan la grave situación. ¿Cuál es la prioridad de la Asociación? La preservación de las fuentes de empleo.

La AMFPRO con posiciones francamente encontradas con Doña Fede, ha entendido que NO es el momento de pelear, que necesitan de una tregua, que necesitan por sobre todas las cosas tratar de mantener las fuentes de empleo, y para que esto sea posible el empresario deber poder respirar mientras dura la pandemia; si el dueño se asfixia, ellos, los jugadores, morirán inmediatamente después, con todo y sus contratos firmados y hablamos de todas las divisiones, la Liga MX, el Ascenso, la Segunda, la Tercera.

NO es nada fácil, y repito NO somos Gran Bretaña, ni España, donde tienen el ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) entendámoslo como un seguro de desempleo, que tienen todos los trabajadores incluidos los futbolistas para poder acceder hasta al 70 por ciento de su salario base durante algunos meses. Este seguro les permite incluso mantener la cuarentena sin ninguna necesidad. Aun así, hay líos. Y no empecemos a comparar, allá es otra economía, otro mundo, aquí es México y tenemos que arreglar lo que podamos arreglar ahora, no antes, no en el futuro.

La vida del futbolística es corta, se puede ganar mucho dinero y no será la mayoría, pero también se corren muchos riesgos y el jugador hoy en día, así ganando cantidades estratosféricas, debe responsabilizarse por su futuro, por ahorrar, por invertir para los tiempos difíciles, para cuando los grandes sueldos ya no lleguen por que el retiro los alcanzó. Son muchos en la división de Ascenso que hoy ganan mucho más que 100 mil pesos mensuales, cantidad que un profesionista, incluso con maestrías o doctorados, jamás alcanzará en nuestro país hoy.

Decía mi padre y decía bien qué: “dinero que se gana fácil, fácil se va” y esta terrible pandemia debe dejar aprendizajes sobre este tema. Y hoy más que por hacer una crítica, escribiré sobre un hecho de la vida real que nos permita reflexionar sobre el tema y es lo que sucedió con aquel jugador brasileño llamado Danilo Verón, mejor conocido como 'Danilinho'.

Ese menudo y habilidoso jugador ya había deambulado por varios equipos entre ellos el Schalke 04 en Alemania, el Santos y el Atlético Mineiro de Brasil, antes de llegar a Jaguares de Chiapas, donde tuvo una gran temporada que le permitió llegar a Tigres en el 2011 donde fue Campeón y firmó el mejor contrato de su carrera. Cobraba poco menos del millón de pesos mensuales en aquel tiempo.

A los jugadores del equipo felino les pagaban mensualmente y los días 30 de cada mes muy temprano sonaba el teléfono de la directiva de Tigres. Era Danilinho, que preguntaba si su sueldo estaría depositado ese día y como a qué hora. La respuesta, casi siempre fue la misma: “SÍ Danilinho, tu depósito estará hoy, las transferencias de los sueldos ya están programadas, checa después de la una”.

Como esta situación era constante cada mes, le extrañó a la directiva, quien en una reunión casual en su oficina le preguntó: “¿Oye Danilinho, porqué cada mes, un día antes del pago o ese mismo día, me preguntas si ya te depositamos? Ganas casi un millón de pesos, ¿no me digas que te lo acabas o que NO te alcanza ese dinero para llegar a fin de mes?”.

El brasileño tenía una comprobada fama de que le gustaba la noche y las mujeres, con las que tuvo muy serios problemas legales, por lo que tuvo que confesarse con el directivo felino: “Mire, lo que pasa es que mando casi todo para Brasil, acá me quedo con unos 100 o unos 150 mil, es que estoy invirtiendo, uno nunca sabe hay que prepararse para el futuro”. "Ah qué bien, ¡qué bueno que lo hagas! Si no es indiscreción, ¿en qué estas invirtiendo, en bienes raíces, acaso estas construyendo?", le preguntó el dirigente. Con una sonrisa, cruzando la pierna y en tono triunfador, Danilinho contestó de inmediato: “No, hay mucho mejores inversiones que esa, unos amigos y yo estamos comprando pozos petroleros en Arabia, como nos los dieron baratos hay que pagar una fuerte cantidad cada mes, por eso los fines de mes te aprieto”.

El dirigente apenas podía creer lo que había escuchado y replico: “Danilinho, eso no es tan sencillo, ¿por qué no traes ese contrato para que te lo revise el jurídico, eso parece una estafa?”. El jugador casi se indignó, quedó de hacerlo después y jamás volvió a tocar el tema.

No se necesita ser vidente para imaginar lo que sucedió. Los pozos petroleros jamás existieron, sus amigos desaparecieron con su dinero, su futuro y su plan de retiro se había esfumado dado su ignorancia, torpeza y exceso de confianza. Vinieron después varios problemas legales, una demanda incluso por violación. Salió del equipo, se fue al Querétaro para ser el cómplice de vida nocturna de Ronaldinho, y a pesar de ello logró llegar a la final ante Santos Laguna.

Nunca logró volver a tener otro contrato como el que tuvo un día con Tigres, terminó en Correcaminos al que abandonó alegando tener problemas familiares. Hasta el semestre pasado, jugaba por 2 mil dólares mensuales en el Central Sport de Brasil de la Segunda División. A sus 33 años, sus mejores años se han ido, su futuro es incierto y sus fuentes de empleo serán cada vez más y más escasas.  

Por ello la importancia de ver a futuro, de prever de manera inteligente. Empresarios y empleadores NO son enemigos. Hoy más que nunca, TODOS necesitamos de TODOS, por nuestro presente y más por el futuro de los nuestros.

 

“Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado”

Friedrich Nietzsche