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Opinión

Rubén Rodríguez

El periodista de Fox Sports llega a RÉCORD para revelarnos las bombas del futbol nacional y de la Selección Mexicana.

Mikel Arriola, una decisión política

2020-12-09 | Rubén Rodríguez
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LA POLITIZACIÓN DEL FUTBOL

Si es que había o existía una institución o un ente fuera de la política, era el futbol. Por ahí se tenían o se tienen antecedentes de algunos gobiernos que ayudan o colaboran o se suman a los presupuestos de los equipos de manera invisible, pero, lo que estamos viendo en la presidencia administrativa de la Liga MX a cargo de Mikel Arriola no es más que la presentación de la tan buscada 'buena relación' que intenta tener el mundo del futbol con el Gobierno Federal, atendiendo a la relación que viste con el ahora presidente de la liga y éste a su vez con nuestro gobierno, donde incluso estuvo ocupando cargos de elección popular.  

Hoy el balompié a manera de escritorio está más preocupado por tener la mejor comunicación, relación, trato directo, manejo con el gobierno, que por cuidar su producto llamado futbol mexicano, que como espectáculo está caduco y día a día más que tirado y cuenta con el disgusto de su afición.

La llegada de Mikel Arriola obedece a una serie de pasos que desde años atrás se están dando en las finanzas, transparencia de las mismas, el origen de los recursos y gastos de los clubes de la liga mexicana, tanto en Primera División como Liga de Expansión y sus otros ramales, donde este tema está más rojo y delicado que en ninguna otra rama, por lo que es primordial para los mismos mantener el respeto y la coordinación adecuada con las cabezas, que fungen estas instituciones financieras y de vigilancia en este país, y que lejos de tenerlas de enemigas, checando cada centavo que entra y sale de los clubes, se pueda establecer un modo de trabajo y transparencia que no exhiba a quien tenga mal los números, aunque esto no sea parejo para quien realmente esté y siempre ha hecho bien las cosas y de manera puntual y transparente.

La relación gobierno-futbol mexicano tiene el fin de llevar a buen cause el manejo de los recursos, vigilar a consciencia el tema de los impuestos de los clubes y de los propios jugadores, tener al gobierno enterado de todo movimiento que haga la pelota a nivel financiero, y es que si existe algún ente que se manejaba con ciertos privilegios en esos temas era el futbol mexicano, y ahora que les han puesto el ojo, lo mejor es negociar y atender la mejor relación posible, para así arreglar el tema de manera directa y sin intermediarios que les saquen canas verdes a los dueños de los equipos, y evidentemente que a largo plazo las autoridades tengan injerencia y control en el mayor movilizador de masas que existe en el país, continente y probablemente en el mundo: el futbol.

Ahora el balón estará vigilado y atenderá otra voz, en caso de ser necesario irán de la mano en una situación a la que no están tan acostumbrados, y una de ellas es el escuchar para decidir. Así la 'nueva normalidad' del futbol mexicano.

DISCURSO POLÍTICO, Y ¿LO DEPORTIVO?

La pregunta es: ¿El futbol mexicano necesitaba a una persona que le reflejara orden, que le significa el deber de hacer las cosas? En la presentación del nuevo integrante de la familia futbolística su discurso mereció temas estrictamente económicos y un sinfín de vertientes que tienen que ver con que la situación en la toma de decisiones será igual que antes, todo pasa por los dueños, la utilización del término 'control económico' en más de cinco ocasiones, la presentación de su currículum dejando en claro que su pasado inmediato tiene que ver con el manejo de finanzas, la postura en todo el tiempo de lado político y económico, dejando de lado el área deportiva y abriendo la puerta al futbolista para intercambiar puntos de vista, una nueva figura que viene a ordenar o 'desordenar' el futbol mexicano desde sus estructuras más simples.

EL ABANDONO DEL CONSUMIDOR

Al intentar internacionalizar el balompié mexicano imagino que vislumbran una mejora en general del producto, se han olvidado del consumidor y las experiencias que pudiera dar la visita a un estadio o al ver un partido por la televisión son más pegadas al sufrimiento y costumbre que a una satisfacción.

El producto futbol mexicano está carente de interés, de calidad, una cosa es la costumbre de las viejas generaciones al ver el futbol en horarios familiares, y otra el involucrar a las nuevas a ver y consumir el futbol mexicano.

La calidad de la liga día a día disminuye, en el presente torneo hemos visto seis o siete partidos, no más de 10 encuentros que cumplen con el fin del producto: entretener, satisfacer, y llenar las expectativas del televidente.

Las determinaciones de los últimos meses han pegado en la calidad de los planteles y por ende en buenos juegos, hoy extrañan a los aficionados cuando la propia liga y los equipos se olvidaron de ellos al priorizar el futbol en las pantallas. Los estadios se tenían que hacer chicos o quitarles butacas para registrar promedios de entrada de arriba del 50 por ciento, a excepción de los equipos regiomontanos, donde por cierto la exigencia da los clubes ha sido mínima y la zona de confort ha reinado a ambos planteles, prueba de ello los resultados en los últimos torneos, sin embargo, cuentan con la afición más fiel que se puede registrar en el futbol mexicano.

La liga se ha olvidado de lo primordial: su afición y la expansión del mismo en territorio nacional, hoy su prioridad es atacar el mercado estadounidense donde el paisano es poco exigente y paga lo que sea por ver a su equipo bajo un sentimiento de pertenencia y extrañamiento a su país, a su familia, donde la única vía para su conexión es su club o el futbol. Hoy buscan atacar este mercado sabedores del poder económico que se tiene, por ello cada vez más el futbol mexicano se riñe bajo el mercado internacional y no por el nacional, a quien insisto, tienen abandonado y sumamente sacrificado.

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