Mosaicos, apoyo que le da la vuelta al mundo
El pasado fin de semana, el Olympique de Marsella, previo al duelo frente al París Saint-Germain, realizó un espectacular mosaico en las cuatro caras de la tribuna, todos los aficionados tomaron su papeleta, la alzaron por todo lo alto y crearon un pintura con el escudo del equipo y las iniciales OM.
Esta moda, que se ha venido desarrollando a lo largo de los años y que los equipos europeos parecen competir por quién hace el más grande, atractivo y vistoso, son cada vez más frecuentes en los partidos definitorios y de alto grado de dificultad.
Los aficionados juegan su papel, se meten en el partido y ponen su granito de arena para hacerse sentir en el campo.
Mosaicos memorables, como los del Borussia Dortmund, equipo alemán que crea estas obras de arte y que su majestuosidad le han dado la vuelta al mundo.
Cómo olvidar el que hace unas semanas la afición del PSV de Holanda le rindió tributo al mexicano Andrés Guardado, una impresionante bandera de México se pintó en la tribuna del Philips Stadion, o la del Barcelona previo al Clásico contra el Real Madrid.
Los mosaicos son una realidad de creatividad y que le dan vida a los estadios donde se realiza.