El segundo juego de exhibición entre Boston Red Sox y Sultanes de Monterrey fue una fiesta de béisbol en el Estadio Mobil Super, donde Los Medias Rojas se impusieron ante los Fantasmas Grises, quedándose con la miniserie y terminando su pretemporada con broche de oro.

En un gesto de cordialidad, el equipo de las Grandes Ligas salió como local ante la afición regiomontana, en una noche que comenzó con el lanzamiento de la primera bola a cargo de dos referentes del futbol de la ciudad: André-Pierre Gignac, de Tigres, y Sergio Canales, de Rayados.

Desde el arranque, los Red Sox impusieron su jerarquía al tomar una ventaja de 5-0 en la primera entrada. Un poderoso jonrón trajo las tres primeras carreras para Boston, y poco después, Kristian Campbell volvió a mandar la pelota fuera del parque con otro cuadrangular que sumó dos más para los estadounidenses. El panorama parecía repetirse como en el primer juego, pero los Sultanes no tardaron en responder.

Donovan Casey encendió la esperanza de los Fantasmas Grises con un doblete que impulsó las primeras dos carreras locales. Con el marcador 5-2, el picheo regiomontano logró frenar momentáneamente a Boston, permitiendo que Roberto Valenzuela y Denzel Richardson sumaran dos más y dejaran a Sultanes a solo una carrera de empatar el encuentro. La afición se ilusionaba con una posible remontada, pero entonces llegó la respuesta de los Red Sox.