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Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

Disneyworld: Familia

2020-03-17 | LUIS GARCÍA
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Desde hace algún tiempo estoy siendo más consciente de las cosas que me rodean, de lo que hago, de lo que pienso, de lo que siento. Tengo cincuenta años y, por ende, voy más lento, asimilo mejor mis sensaciones. Soy un agradecido con la vida, la cual ha sido sumamente generosa conmigo, siento con total certeza que soy un alma vieja, y no tiene nada que ver con la edad.

Mi japonesa, la gran 'Roska Pérez', y yo, habíamos realizado un par de intentos de llevar a nuestros hijos a Disney; por cuestiones de mi trabajo, escuela de los niños y otras circunstancias, lo habíamos pospuesto. Pero por fin lo logramos, organizamos el viaje con mucha ilusión, con obvio desconocimiento, pero con la mejor intención de sacudirles el alma. En la programación de la odisea por supuesto que estaba incluida mi más grande, mi Lore, mi niña que se hizo mayor en mis narices sin darme cuenta.

La jefa de la familia y de la expedición indicó cómo habría que comunicarles a los viajeros la sorpresa, nos levantó a las cinco y media de la mañana ya que había mandado a hacer un rompecabezas en el cual les anunciaba la noticia. El mentado rompecabezas, que constaba de cien piezas, lo armamos la noche anterior y sólo les dejamos una tercia de piezas para que las pusieran en la madrugada. La joya fue que ya armado, Luisito preguntó si el también iba, es un sobreviviente, ni más ni menos.

Había mucha emoción, tanta que a todos nos costó lidiar con ella. Normalmente cuando viajo con mis cuatro hijos en avión me tenso de más, estoy cierto que son muy buenos niños, bien portados en general, aun así siempre me inquieto de más.

Llegamos al hotel dentro de Disneyworld, nos instalamos y fuimos a merendar, dormimos tarde, ya que no sabíamos qué se nos venía. Debo decir que tuvimos, más bien, Rocío tuvo a bien contratar a Magic Planner, una fantástica agencia que acorde a tus necesidades te arma el viaje a la medida.

El primer día fuimos a Magic Kingdom, estuve bastante estresado, los otros cinco de la cofradía me lo hicieron saber, y yo me reconocí así. 'It's a Small World' fue el primer juego al que nos subimos; me transporté a mi infancia. Fue precisamente al salir de ahí que entendí que estaba con mi manada, con mi descendencia, con mi legado, en el mismo sitio que hacía muchos, muchos años, mis padres me habían llevado, entendí someramente el gran esfuerzo que había significado para ellos llevarme a mí y a mi hermana.

Estuvimos en varios parques, uno mejor que el otro, Universal Studios, Epcot, Animal Kingdom, Island of Adventure y Hollywood Studios; terminamos montados en muchos juegos, y cuando digo muchos, es tal cual, máxime que mi miedo a las alturas no es un tema menor. Todos tuvimos una excelente actitud. Por obvias razones, habían juegos que Luisito por su estatura no podía subirse, lo mismo pasó con Roberta en algunos otros, por lo que en ocasiones debimos dividirnos en grupos para darle gusto a todos los integrantes de la disímil cofradía. Disfrutamos cada uno de los parques como si no hubiese un mañana, nos salíamos de los parques hasta que los cerraban, cada vez que nos desmontábamos de algún juego la cara de felicidad, gozo y satisfacción de cada uno de nosotros era contagiosa.

En lo particular tenía dudas que todo caminara bien, viaje largo, muy exigente en cuanto a caminar varias horas, con largas filas, mucho calor, pero vaya paradoja, la sorpresa es que lo hicimos muy bien; obvio, existieron algunos berrinches, nada fuera lo normal; la mayoría del tiempo las risas fueron el sello distintivo de nuestra aventura.

Los juegos que más nos gustaron fueron éstos. A la 'Roska Pérez' y a Lore les encantó la atracción más nueva 'Hagrid's Motorbike Adventure', unas motos que iban a máxima velocidad por el bosque encantado de la película de Harry Potter; hicimos más de una hora de cola, valió sin duda la pena. Luisito, el que más disfrutó fue 'Flight to the Hippogriff', también de Harry Potter, se subió dos veces y cada vuelta en la montaña rusa gritaba como un loco. A mi Roberta fue 'Frozen Ever After', recrean de manera perfecta la película de Frozen, y mi enana ama a Elsa y Ana, a quienes tuvo posibilidad de conocer después, así como comer con varias de las princesas de Disney. Su cara de ilusión y emoción justificó todo. A Mariano y a mí, el juego que nos volvió locos fue 'Avatar Flight of Passage', una locura, te hacen sentir que vas volando conectado como Avatar a un Banshee en Pandora, la mejor experiencia de mi vida sin duda alguna, tanto nos gustó que nos subimos tres veces.

Mis tres hijos menores y yo terminamos el último día por la tarde en la alberca del hotel mientras que mi japonesa y mi hija mayor se fueron de compras, y mientras nadaba fui consciente de la excelsa familia que hemos conformado, todos con distintas personalidades y estilos, pero unidos y solidarios.

Rocío, tu capacidad de disfrutar la vida es ejemplar; siempre estás de buenas, no desperdicias un segundo en nada que no sea gozar. Has sido, eres y serás la jefa de familia. Heredaste de tu padre el gusto por la vida, y tenemos mucho que aprenderte de ello.

Lorenza, estás hecha una gran mujer, estás más empática que nunca, facilitaste la convivencia, tu estabilidad emocional nos la transmitiste en cada momento, estás equilibrada y radiante.

Mariano, dicen que tengo predilección por ti, tal vez sea cierto, supongo es inconsciente, pero te vi gozar como nunca, te percibí maduro; tienes un enorme corazón y alma blanca, eres el más bueno de la familia, te sentí mayor y me conmovió.

Tú, Roberta, fuiste el personaje de la vacación, eres independiente, libre, te gusta ordenar, te tiraste varios chistes que nos desmadejaron; salvo por tus malas mañanas cuando te peinan, fuiste una canija maravilla.

Y tú Luisito, eres mi némesis, está claro que viniste al planeta a que aprendiera muchas cosas, peleas todas, me contestas cada vez que te regaño, eres encantador y desquiciante a la vez; cuando pierdes la empatas, tienes un temperamento volátil, igual que tu padre.

Confirmé que el honor y placer que me resulta ser parte de esta familia, que los amo incondicionalmente, que me divierto muchísimo con ustedes, que hacen que se me hinche el pecho, cada uno de ustedes son luminosos entes que me hacen mucho bien. Gracias a la vida por el mejor viaje de mi existencia.