El Metro de la Ciudad de México comenzó la renovación de su infraestructura con la instalación de nuevas puertas automáticas de salida, que reemplazan a los torniquetes metálicos utilizados desde hace décadas. Este cambio forma parte de un plan de modernización que busca mejorar la movilidad de millones de usuarios que utilizan el sistema todos los días.
Estas puertas ya comenzaron a verse en estaciones de alto flujo, especialmente en puntos terminales, donde se registran filas constantes en horas pico. La intención es hacer el tránsito más rápido, accesible y seguro.
¿Cómo funcionan las nuevas puertas automáticas?
A diferencia de los torniquetes tradicionales que requieren empujar un tubo metálico, las nuevas puertas cuentan con sensores que detectan la presencia del usuario y se abren automáticamente sin necesidad de contacto físico. Este diseño permite un flujo continuo de salida y reduce la formación de “cuellos de botella”.
Usuarios que ya las utilizaron han señalado que “ahora es mucho más sencillo” salir del Metro, sobre todo en horarios de mayor afluencia o al transportar mochilas, carriolas o maletas. También representan una mejora para personas adultas mayores o con movilidad reducida.
Mejor accesibilidad y menos aglomeraciones
La instalación de estas puertas responde a necesidades detectadas desde hace varios años: accesibilidad limitada, desgaste de los torniquetes antiguos y mantenimiento difícil debido a que muchos equipos tenían entre 30 y 35 años de servicio.
Con las puertas automáticas, el Metro busca:
Reducir tiempos de espera en salidas saturadas.
Facilitar el paso a personas con discapacidad.

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