El Vaticano ha difundido la primera imagen oficial de lo que será la tumba del papa Francisco, fallecido el 21 de abril de 2025 a los 88 años. La sepultura, que ya está lista, se encuentra en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, y refleja fielmente el deseo del pontífice: una despedida modesta y sin lujos.

 

 

La tumba está compuesta por una losa de mármol blanco con una única inscripción: “Franciscus”, sin fechas, títulos ni símbolos papales. Encima de la lápida, se colocó una reproducción en plata de su cruz pectoral, la misma que utilizó durante su pontificado, conocida por su sencillez y su simbología pastoral. No hay esculturas, coronas, ni elementos ornamentales.

 

Este gesto final es coherente con el legado de Francisco, quien, desde el inicio de su papado en 2013, eligió un estilo austero, cercano a la gente y enfocado en los valores del Evangelio. Según fuentes del Vaticano, en su testamento pidió explícitamente no ser sepultado en las grutas vaticanas, donde descansan la mayoría de sus predecesores, y optó en cambio por un sitio que consideraba especial.