"Les tenían hacinados en una sola vivienda y sólo les permitían relacionarse entre ellos, manteniéndolos en la más absoluta indigencia, llegando en ocasiones a tener que mendigar para poder subsistir", explica la Guardia Civil en una nota de prensa.

La organización les conminaba a participar en un chat de contactos homosexuales gestionado y controlado por el líder de la organización y en el que se acordaban encuentros sexuales con "clientes" en distintas localidades de la provincia de Cádiz.

El "tratante" llevaba a la víctima al lugar y permanecía en las inmediaciones hasta que el encuentro terminaba. Después le requisaba el dinero que le habían pagado por el servicio sexual.

Para potenciar su posición de dominio, los miembros de la red amenazaban a los chicos con contar a sus familiares en Sudamérica a lo que se estaban dedicando en España.

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