Erling Haaland fue uno de los protagonistas de la gala del Balón de Oro al ser el ganador del premio Gerd Müller como máximo goleador del año.

Sin embargo, el delantero noruego se robó los reflectores momentos antes de la ceremonia de premiación, pues tuvo un gran gesto con unos niños que estaban conectados por videollamada desde un hospital.