En febrero de 2024, Alves fue condenado a más de cuatro años de prisión, pero un mes después fue absuelto por la Sala de Apelaciones del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que revocó la condena al considerar que existían “vacíos, imprecisiones, inconsistencias y contradicciones” en la valoración de los hechos y las pruebas presentadas.
Durante su intervención en la iglesia, el brasileño también compartió cómo su acercamiento a la fe se dio en uno de los momentos más difíciles de su vida:
“Siempre hay un mensajero de Dios, y ese mensajero, en el peor momento de mi vida, me recogió, me llevó a la iglesia y me mostró el camino. Hoy estoy en el camino gracias a ellos”, dijo ante decenas de asistentes.

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