Como parte de las consecuencias, la Roma no podrá vender entradas a sus hinchas para su próximo partido como visitante en competición europea. Además, el club deberá ponerse en contacto con la Federación de Futbol de Hungría para asumir la responsabilidad de reparar los daños causados por sus fans, que incluyen butacas, cristales, papeleras, contenedores de basura y enchufes.