Otra exhibición, la enésima de Kylian Mbappé esta temporada, condujo al París Saint-Germain hacia la victoria sobre el Lorient, que sucumbió 5-1 frente a una exhibición de quien en estos momentos es, sin duda, el jugador más decisivo del mundo.

Frente al Lorient, Mbappé, junto a Neymar y Lionel Messi, volvió a capitalizar casi todas las acciones de su equipo. Cuando acabó el choque, dejó un triplete de asistencias y un par de goles para el recuerdo con los que demostró que es el mejor. No solo marca, también juega y hace jugar. Y suyas fueron las asistencias con las que Neymar y Messi engordaron sus estadísticas anotadoras.

Su rival de este fin de semana, el Lorient, apenas inquietó durante unos minutos de la segunda parte. Justo cuando el cuadro parisino cometió uno de sus pocos errores. Fue de Achraf Hakimi, que cedió muy mal una pelota a Donnaruma que no desaprovechó Teremas Moffi para reducir distancias en el marcador y colocar un inquietante 2-1 en el Parque de los Príncipes.

Y, para dejar claro que el cambio generacional es total, fabricó el cuarto con una arrancada espectacular desde su campo que terminó en la línea de fondo con una cesión atrás para que Messi se uniera a la fiesta. Antes, era el argentino el creador artístico y el matador. Ahora, las tornas han cambiado. Mbappé, ha tomado el testigo.

La noche perfecta para el París Saint-Germain la remató Sergio Ramos, que después de 72 días lesionado volvió a jugar. Sustituyó a Marquinhos a veinte minutos del final y, como Neymar y Pochettino, escuchó silbidos. Pero fue una anécdota en el día en el que el omnipresente Mbappé, que aún tendría tiempo de estrellar un balón en un palo y de asistir de nuevo a Neymar, demostró que no tiene límites. El mundo está a sus pies y el PSG, al ritmo de su estrella, saca doce puntos al segundo clasificado, el Marsella.

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