Tras la discusión con el árbitro y cuando ya se disponía a abandonar la cancha, el entrenador le dio un cabezazo en el rostro a la jueza, lo que le valió la inmediata expulsión.
Soriano negó que hubiese cometido la agresión; atribuyó la confusión a un accidente y dijo que la jueza quiso aprovechar la situación por su condición de mujer.
