"Tenemos grandes recuerdos de él. Es una pena que no haya visto lo que he logrado, pero espero que lo haya visto desde arriba", deseó.

Las palabras de Modric son las de una persona cuya infancia estuvo marcada por un conflicto bélico que le obligó a vivir con refugiados.

"Nos fuimos a Zadar a un hotel con otros refugiados. Tenía seis años y vivía en 20 metros con mis padres y una hermana pequeña. Fue una infancia dura, pero la recuerdo con alegría. Había muchos niños y frente al hotel jugábamos al fútbol y podíamos no pensar en lo que pasaba alrededor", relató.

"A menudo caían las bombas, a lo mejor a cien metros, y teníamos que correr al búnker antes de volver a entrenar o irnos a casa. No lloraba, sabía que estaba pasando algo malo, pero había mucha gente y los niños jugábamos cuando podíamos", recordó.

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