La ola de protestas que sacude a Irán desde finales de diciembre ha dejado un saldo mortal que continúa en aumento. De acuerdo con organizaciones de derechos humanos que monitorean la situación, la represión de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes ha provocado la muerte de cientos de personas, además de miles de detenciones en distintas regiones del país.
Los datos recopilados por activistas señalan que entre las víctimas" hay tanto civiles como miembros de las fuerzas de seguridad", en un contexto marcado por enfrentamientos, uso de fuerza letal y operativos masivos para contener las movilizaciones. Las cifras exactas son difíciles de verificar debido a las restricciones impuestas por el propio gobierno iraní.
Las manifestaciones comenzaron como protestas por la crisis económica, la inflación y la caída del valor de la moneda nacional, pero rápidamente evolucionaron hacia un rechazo más amplio al sistema político y a las autoridades religiosas que gobiernan el país desde hace décadas.
¿Qué detonó la respuesta violenta del gobierno iraní?
Conforme las protestas se extendieron a múltiples ciudades, el gobierno intensificó su respuesta mediante despliegues de seguridad, detenciones masivas y el uso de munición real en algunos puntos. Organizaciones independientes han documentado miles de arrestos, incluidos activistas, estudiantes y ciudadanos que participaron en las movilizaciones.

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